Priscella abrió la invitación y al ver la foto feliz de Fabricio, se le puso la cara verde de la rabia.
Le revolvió el estómago y de inmediato se puso de bruces en la cama, vomitando a más no poder.
Cuando terminó de devolver, Priscella tiró la invitación y cerró los puños con fuerza.
......
Natalia también recibió la invitación a la boda de Carmen.
Después del anuncio, las acciones del Grupo Silva se dispararon.
Natalia se encontró a solas con Carmen, "Tú y Fabricio hacen buena pareja."
Fabricio, aparte de estar un poco loco por el amor, no tenía ningún defecto.
Ahora que estaba enamorado de Carmen, no podía negar que era una buena unión.
Carmen estaba un poco agobiada, "Fabricio es complicado."
Quería estar con ella todo el tiempo y estaba obsesionado con la idea de tener hijos.
Carmen estaba un poco desbordada.
"Lo de él y Priscella..."
"Sra. Diaz no lo mencionó, como si nunca hubiera pasado." Carmen no quería meterse en eso: "Le advertí, pero él eligió casarse, así que tiene que asumir la responsabilidad."
Natalia le expresó sus sinceras felicitaciones.
La última boda de Carmen había sido un espectáculo y había terminado mal.
Esta vez había aprendido la lección y solo invitó a los más cercanos, sin prensa ni medios, no quería que volvieran a ocurrir imprevistos.
Natalia, siendo una de sus mejores amigas, también había estado ocupada un tiempo.
Marcos se había divorciado y muchas estaban esperando la oportunidad para entrar en la familia.
Incluso le pidieron a Rubén que hiciera de casamentero.
Rubén, que la última vez se había llevado una gran molestia con Marcos, estaba aún molesto y a propósito trajo unas cuantas opciones nada atractivas para fastidiarlo.
Marcos, sabiendo lo que tramaba, hizo como si nada.
Justo entonces, las cenizas de Teresa Gómez llegaron de Ciudad Imperial y Marcos contactó a Natalia enseguida.

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