Natalia nunca se imaginó que Marcos sacaría el tema del divorcio en la cena, ni mucho menos que Marcos ya tenía la cabeza tan caliente como para pensar en ello.
Priscella por primera vez no fue detrás de la Sra. Bravo inmediatamente; se quedó sentada donde estaba y le dio un sorbo a su sopa con una expresión indescifrable.
Guillermo tenía una cara medio rara, pero no mostró nada hasta que se largó de la mansión Bravo.
"Priscella, ¿de verdad nuestros padres van a divorciarse?"
Si realmente se divorciaban, ¿qué le tocaría a Priscella? Las familias habían colaborado...
Priscella sabía lo que él estaba pensando: "Guillermo, aunque se divorcien, mi padre siempre será mi padre, no me va a hacer nada."
Guillermo, por fuera la quería y la mimaba, pero en los momentos clave, solo pensaba en sus intereses.
En cambio Fabricio, aunque fuera un inútil, de verdad la quería.
Ella pensó en Fabricio y en Carmen y se sintió frustrada.
Aunque fuera algo que ella no quería, no iba a dejar que otros lo tuvieran.
De regreso con la familia Ortega, Guillermo subió las escaleras y anunció la noticia.
La Sra. Ortega ya tenía sus reservas sobre Priscella y al escuchar que pronto habría cambios en la familia Bravo, se puso un poco nerviosa: "¿De verdad se van a divorciar?"
"La intención de la familia Bravo está clarísima, la Sra. Bravo cometió un gran error."
"Aunque se divorcien Priscella sigue siendo la segunda hija de la familia Bravo, no va a afectar mucho."
Después de todo, Julián estaba allí apoyándolos, Marcos no dejaría a sus hijos en la estacada.
Guillermo se calmó y también pensó que había sido un poco codicioso.
"Priscella ha estado de mal humor estos días, mejor no hablemos más de eso."
"Sí, ya llevas un tiempo casado con Priscella, deberían empezar a pensar en tener hijos."
Ya estando casados, era hora de pensar en seguir la línea familiar.
Guillermo pensó que tenía sentido: "Entendido."
Priscella sabía lo que la familia Ortega estaba planeando, pero por fuera no mostraba ninguna emoción. Por la noche Guillermo se disculpó con ella, diciéndole que no era que despreciara su origen, sino que la noticia había sido tan repentina que le costaba asimilarla.
Priscella rio por dentro con desprecio. Si hubiera sido hija biológica de la familia Bravo, ¿cómo iba a terminar casándose con alguien como Guillermo?

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