"¿Un chico con disfraz de mujer?"
Kevin se inclinó y le besó los labios, dejando a Aarón entre furioso y desesperado.
Pero Kevin estaba como loco, no dejándola en paz, así que Aarón mordió su lengua con fuerza,
Kevin frunció el ceño del dolor.
Ella empujó a Kevin, sacando una tarjeta bancaria: "Kevin, si te atreves a decir algo sobre lo de hoy, ¡no te lo voy a perdonar!"
Descubierto su verdadero yo, Aarón no se atrevió a quedarse ni un segundo más y esa misma noche regresó a Coronilla.
...
Cuando Ricardo volvió a Morada de los Ángeles, ya era pasada la medianoche.
La sucursal acababa de terminarse, había mil y un asuntos que atender.
Estaba ocupadísimo, y encima, en la cena de negocios había tenido que beber unas copas.
Al bajarse del coche, le dijo a Nacho Vargas que se fuera a casa a descansar.
"No hace falta que vengas mañana."
"Está bien."
Ricardo abrió la puerta con cuidado, se cambió los zapatos en silencio, se quitó la chaqueta del traje y subió las escaleras de prisa.
Natalia ya estaba dormida.
Pero en la habitación principal había una pequeña luz nocturna encendida, la luz amarillenta se esparcía como si cubriera todo con un velo suave.
Ricardo estaba algo aturdido por el alcohol, se acercó a la cama, se agachó y abrazó a Natalia.
Ella olió el alcohol y se despertó: "Ya volviste."
"Sí, perdón si te desperté."
Ricardo apoyó su frente contra la de ella y besó sus labios delicadamente.
Después de besarla lo suficiente y quedarse sin aliento, la soltó: "¿Qué cenaron?"
"Llevé al niño a cenar fuera, nos encontramos con Joaquín."
"Bueno."
Ricardo se avivó un poco, se quitó la camisa y entró al baño con pasos inestables.
Natalia, despierta por el ruido, bajó a preparar un caldo para la resaca y lo llevó arriba justo cuando Ricardo salía del baño.
"Bebe esto para la resaca."
Ricardo lo tomó y lo acabó de un trago.

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