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Pero… ¿¡Eres un Millonario!? romance Capítulo 947

Natalia captó el mensaje entre líneas ¿le echaban la culpa a ella?

Qué curioso.

Aunque no hubiera vuelto, Priscella igual era hija adoptiva y tampoco hubiera ganado la aprobación de la familia Díaz.

Natalia no quería roces con ella, así que se levantó y se fue.

Fabricio, por el alboroto que había armado sobre Priscella y los Díaz, tenía a todo Coronilla hablando del asunto.

Carmen, otra vez se había convertido en el centro de atención.

Muchos la criticaban a escondidas, diciendo que Carmen no sabía mantener a su hombre.

Carmen, por su parte, sonreía como si nada, haciendo ver que no le importaba.

Con un movimiento, acabó con una alianza y dejó a quienes habían hablado sin poder decir ni pío.

Tras el escarmiento, los comentarios malintencionados se redujeron.

Carmen tenía una cita con un cliente para hablar de un contrato y había elegido un restaurante de lujo.

En el trabajo siempre era implacable y no cedía nada.

El cliente era un viejo conocido que, mientras charlaban, intentó tantear los límites de Carmen.

Pero Carmen no cedió, y el otro casi salió perdiendo.

Tras unas tres horas de charla, el cliente tuvo que ceder, aunque algo molesto comentó: "Señorita Carmen, siempre tan firme."

Después de tanto esfuerzo no consiguió ninguna concesión.

Carmen sonrió y dijo: "Un placer trabajar juntos."

El cliente, algo nostálgico, se levantó y fue al baño.

Al salir del salón privado, escuchó gritos no muy lejos.

Un empleado nuevo había tirado la sopa y manchado a un cliente, quien ahora exigía una compensación.

Habría sido mejor no mirar, pero al hacerlo, ¿no era Fabricio el empleado nuevo?

El cliente dio media vuelta y volvió rápido al salón: "Señorita Carmen, ¿tu prometido está trabajando aquí?"

¿Prometido?

Carmen pensó en Fabricio y se tocó la frente, frustrada por su inquietud.

Salió del salón.

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