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Pero… ¿¡Eres un Millonario!? romance Capítulo 834

"Señor Roldán, es cierto que le debes a la señora Torres en este asunto." Nacho respondió con sinceridad: "Es justo que quiera recompensarla, pero el sufrimiento de la señora Torres no se anula solo porque usted busque tranquilidad."

Ricardo quedó sumido en sus pensamientos.

La noticia de que Brisa había sido condenada a dos años se esparció rápidamente.

El video que Natalia había compartido se viralizó y la ya tambaleante reputación de Brisa quedó completamente destruida.

Esta vez, no era solo un regreso a la farándula lo que Brisa veía imposible, sino su reintegración a la sociedad misma.

Natalia subió al auto donde Ainara ya la esperaba.

"Natalia, ¿tenías ese video todo el tiempo?"

Ainara casi se muere de la ira cuando escuchó que Brisa podría ser liberada sin cargos.

Por suerte, la aparición oportuna del video dejó a Brisa sin margen para la defensa.

Natalia se acomodó en el asiento y se abrochó el cinturón de seguridad: "Sí."

Ainara le extendió el pulgar en señal de aprobación: "¡Bien hecho, Natalia!"

Natalia, apoyándose en el asiento, dijo: "Estoy cansada, ¿me llevas a casa?"

Ainara asintió y aceleró a fondo.

Después de llegar a casa, Natalia se liberó del frío que la cubría y se metió en la cama.

Con los problemas resueltos, se durmió rápidamente.

No sabía cuánto tiempo había pasado cuando sintió unos brazos rodear su cintura y un cálido abrazo pegarse a ella.

Ricardo le besó suavemente el lóbulo de la oreja, mordisqueándolo delicadamente.

Natalia se despertó, pero no dijo nada.

Al percibir su respiración ligeramente acelerada, Ricardo supo que estaba despierta.

"Lo siento."

Con la voz ronca, Ricardo se disculpó: "No manejé bien las cosas esta vez, no te enojes, no me dejes..."

Natalia, agotada, cerró los ojos y fingió seguir durmiendo.

Ricardo esperó una respuesta, pero solo suspiró profundamente. "Renunciaré a la demanda, ella no tendrá más oportunidades de aparecer ante nosotros."

El sonido de la respiración en sus brazos se volvió más suave.

Él apretó el abrazo, acogiéndola completamente y cerró los ojos para acompañarla en el sueño.

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