Ricardo había tenido éxito en su pedida de mano, y al enterarse, Brisa Cervantes casi perdió la compostura.
"¿Qué hizo Natalia para lograrlo? Richi lo perdió todo por ella y aun así la quiere, ¿cómo es posible?"
Si hubiera sido otra persona, ¿Ricardo le habría perdonado tan fácilmente?
Lara soltó una risita sarcástica: "Si tuvieras aunque sea un tercio de su astucia, no habrías pasado cinco años sin poder conquistar a Ricardo."
El comentario golpeó donde más le dolía a Brisa, quien se ruborizó: "Manuel ya salió, ¿cuándo planean ustedes casarse?"
Lara... se quedó en silencio.
Brisa lo hizo a propósito, sabiendo bien que la familia Roldán no iba a ceder, pero aun así insistió.
Lara frunció el ceño.
"Menos charla y más acción, hay que acelerar los planes que teníamos."
Brisa entendía perfectamente que una vez Natalia y Ricardo se casaran, sus mentiras ya no podrían mantenerse ocultas.
"Entendido."
Después de que Lara se fuera, Brisa se metió en la cocina y preparó una cena casera, luego se dirigió a la empresa de Ricardo.
Nacho acababa de terminar una reunión cuando vio llegar a Brisa, lo que le sorprendió.
"Señorita Brisa, ¿a qué se debe su visita?"
Brisa agitó la bolsa que llevaba: "Vine a traerle la cena a Richi."
Nacho sabía del interés de Brisa por Ricardo, pero ahora él ya estaba comprometido con la Señora Torres...
"Señorita Brisa, el Señor Roldán está en una reunión."
Nacho le ofreció: "Si quiere, puedo entregarle yo su paquete."
"No, quiero ver a Richi."
Brisa era firme en su decisión.
Nacho no insistió más y le informó a Ricardo.
"¿Debería dejar entrar a la Señorita Brisa?"
"Sí, que pase."
Ricardo había estado muy ocupado últimamente y no había tenido tiempo para Brisa. Ahora que ella venía a buscarlo, seguro tenía algún motivo.
Mientras esperaba, Brisa observó la empresa. Aunque no era tan grande como Acumen Capital, para ser una corporación emergente, era bastante exitoso.

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