Parecía que había mucho jaleo al otro lado de la línea, pues se tardó un buen rato en contestar.
"¿Naty, recibiste el regalo?"
"Sí, lo recibí."
Natalia soltó una risita suave: "Gerardo, gracias."
La voz de Gerardo sonaba baja: "Feliz cumpleaños."
"Esos relojes los mandé a hacer especialmente para ti y Ricky, espero que les gusten."
"Me encantan."
Natalia sabía que Gerardo estaba en pleitos de divorcio con Simona Roldán: "¿Cómo va la cosa con los Roldán?"
Él quería divorciarse.
Simona no accedía.
Incluso amenazó a Gerardo, diciéndole que si seguía con la idea del divorcio, lo iba a meter a la cárcel.
Gerardo decidió llevar el asunto a tribunales.
Pero el juez no concedió el divorcio.
Así que Gerardo tuvo que apelar, y la situación con los Roldán se puso muy tensa.
"Todavía tengo que seguir apelando." Era obvio que Gerardo no quería hablar de eso, se presionó el entrecejo y dijo: "Hoy es un día para estar contentos, dejemos esos temas."
Natalia quería decir algo para consolarlo, pero no sabía muy bien qué decir.
Los Roldán ya no eran lo que eran.
Simona no quería el divorcio, no solo por amor, sino por el deseo de mantener el estilo de vida lujoso que le había brindado la familia Pacheco.
Por la tarde, Ainara y los colegas del estudio trajeron regalos y felicitaciones, y Natalia estuvo de buen humor todo el día.
Al terminar la jornada, Natalia salió del estudio.
Nacho ya la esperaba fuera: "Sra. Torres, el Sr. Roldán me mandó a buscarla."
Natalia intuyó que Ricardo había preparado una sorpresa, e intentó mantener la compostura: "Está bien."
Ella solía ser de las que se mostraban inexpresivas de normal, pero en ese momento, su rostro irradiaba una alegría contagiosa que dejó a Nacho un tanto atónito.
Tras un momento, Nacho despertó de su ensimismamiento y arrancó el carro.
El carro negro aceleró.

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