Ricardo la miró a los ojos, durante un momento no supo qué decir y después de un rato, dijo: "Chiqui me lo dijo en secreto, me pidió que no te contara."
Natalia entrecerró los ojos, siempre había tratado a Chiqui como un niño, pero este hecho demostró que Chiqui era extremamente inteligente.
"No deberías haberme ocultado esto."
Natalia se sintió engañada.
Ricardo, consciente de su culpa, temía que ella se enfadara con él por esto y se acercó a ella y le dijo: "Lo siento, le hice una promesa… Ya me he encargado de Brisa."
Natalia sabía que Ricardo no dejaría pasar lo de Brisa tan fácilmente. Pero debido a la relación entre Brisa y Graciela, Ricardo no la enfrentaría de frente.
Este incidente casi llevó a Natalia al borde de la desesperación.
"La has reprendido tú, yo no."
Ricardo apretó los labios: "¿Qué quieres hacer?"
Mientras no fuera demasiado, no lo impediría.
Natalia miró fijamente a Ricardo, como si quisiera ver su actitud hacia Brisa. Después de un rato, no encontró ninguna pista.
Soltó la mano de Ricardo: "Lo que quiera hacer es asunto mío, es mejor que tú no te metas."
Ricardo temía su actitud y, por instinto, agarró su mano, "Puedes hacer lo que quieras, pero no te enfades conmigo ni te separes de mí."
Natalia sintió su miedo y frunció el ceño: "No dije que me separaría de ti."
Recordó un artículo que había leído sobre el efecto de abandono en los gatos.
Ricardo ahora era ese gato, temía que ella lo abandonara.
Ricardo recibió su afirmación y le rodeó la cintura, temiendo que se arrepintiera: "Prométeme que no me dejarás."
"Nunca", Respondió ella.
En los últimos cinco años, ya había tenido suficientes noches de insomnio. Ahora, no quería estar lejos de Natalia ni un segundo.
Natalia se sintió un poco triste y le abrazó la cintura: "No tengo intención de dejarte."
Hizo una pausa: "Pero no me ocultes nada en el futuro."
Especialmente acerca de Chiqui.
Ricardo asintió y la besó, susurrándole al oído.

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