Lara, con furia descontrolada, golpeó a Chiqui en la cara, dejándolo llorando de dolor. Él intentó forcejear para liberarse, pero Lara lo agarró con más fuerza, empujándolo contra la mesa de café.
"¡Hermanito Chiqui!"
Jacinta gritó, su pequeña cara se volvió blanca de miedo.
Lara, viendo a Chiqui tirado en el suelo, se dio cuenta de que había ido demasiado lejos.
Soltó su agarre y Jacinta, tambaleándose, corrió hacia Chiqui. "Hermanito Chiqui..."
Chiqui se había golpeado la cabeza con la mesa, la sangre caliente brotaba de la herida. Jacinta, que estaba temblando, intentó cubrir la herida con su mano, las lágrimas caían sin cesar. "Abuela, llama al médico..."
Chiqui había perdido mucha sangre, debía estar sufriendo mucho.
Al escuchar los gritos, los sirvientes corrieron a la escena, preparándose para llamar a una ambulancia.
"Esperad..."
Lara detuvo a los sirvientes. "¡No llamen a la ambulancia, saquen a ese niño de aquí!"
Era el hijo de Ricardo Roldán, si moría, pues que así sea. ¿Qué había que lamentar?
Los sirvientes sabían que Lara y Ricardo no se llevaban bien, pero ¿qué tenía que ver Chiqui con eso?
Estaban dudando.
"Señora, ¿está segura de eso?"
"¡Si no quieres sacarlo, puedes irte!"
Los sirvientes no se atrevieron a perder tiempo, e inmediatamente levantaron a Chiqui.
"Abuela, salva a mi hermanito..."
Jacinta los estuvo siguiendo, tambaleándose a cada paso, pero Lara la agarró. "Jacinta, si te atreves a decir algo sobre lo que pasó hoy, te encerraré en el cuarto oscuro para siempre."
Jacinta se estremeció de miedo, sus ojos estaban llenos de lágrimas.
"Abuela, no me encierres en el cuarto oscuro, por favor, tengo miedo."

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