Ricardo Roldán sonrió, tomó una bocanada de aire con un tono juguetón, aquello dejó a Natalia Torres un poco confundida.
Ricardo le sirvió una copa de vino a Natalia y la empujó hacia ella: "Sé que no te conté sobre lo que sucedió ese año, pero para mí Brisa es como una hermana."
"Eso no tiene nada que ver conmigo". Natalia no quería tocar el vino que él había servido.
"Cuando tenía siete años, mi madre murió, fui secuestrado y terminé en Ciudad Estival. Brisa fue quien me salvó." Ricardo rara vez hablaba de esto con otras personas, pero había decidido no volver a guardarle ningún secreto a Natalia.
"Después logramos escapar de los traficantes, pero ella cayó al mar y desapareció sin dejar rastro. Admito que antes siempre quise encontrarla, pero luego te encontré a ti".
Ricardo miró fijamente la cara de Natalia. Lo que antes consideraba cursi, ahora lo decía con facilidad, incluso sin pensar.
"Hace unos años fui a despedirme de ella en la playa. Quería empezar una nueva vida, y tú eres lo más importante en esa nueva vida".
Natalia vio la mirada sincera de Ricardo, sus dedos temblaban ligeramente, "Sr. Roldán, ya hemos terminado, deberías comenzar una nueva vida. Creo que Brisa debe tener sentimientos por ti. ¿No estaría bien si estuvieras con ella?"
"¡No!" Dijo Ricardo con voz seria:."Haré todo lo posible para que me aceptes, no buscaré a nadie más, y tú tampoco puedes estar con otra persona".
Ricardo era muy atractivo, todo su atractivo innato apareció en ese momento. Natalia se sintió incómoda bajo su mirada, por lo que apartó la vista.
"Si te molesta Brisa, puedo hacer que aparezca lo menos posible en la Mansión Roldán".
Ricardo sabía que Natalia y Brisa no se llevaban bien, además Brisa tampoco era una persona fácil de tratar, tenía que tomar una decisión.
"No es asunto mío si ella te gusta o si tienes una relación cercana con la familia Roldán".
Natalia no odiaba a Brisa, lo que odiaba eran sus artimañas manipuladoras.
Ricardo observó la mirada fría de Natalia, tomó una profunda respiración y después de un largo rato dijo: "Lo entiendo".
Chiqui regresó, Natalia inmediatamente ocultó su expresión fría y lo abrazó.
"Papá, mamá, ¿de qué están hablando?" Chiqui sintió que algo andaba mal entre ellos.
"Le estaba diciendo a mamá que después de cenar podemos volver juntos a ver dibujos animados". Ricardo le sirvió a su hijo un vaso de jugo y se lo pasó.

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Pero… ¿¡Eres un Millonario!?