Brisa giró la cabeza, y para su sorpresa, apareció Lara, quien había desaparecido hace cinco años.
"Lara, ¿qué haces aquí?"
Brisa frunció el ceño, recordando que hace cinco años Ricardo Roldán había metido a Manuel Roldán en la cárcel, y Lara y su hijo desaparecieron sin dejar rastro. Casi había olvidado a Lara.
Lara lucía un conjunto blanco, se veía elegante y serena.
No había cambiado desde hace cinco años.
"Srta. Brisa, este no es lugar para hablar, ¿podemos cambiar de lugar?"
Pero Brisa no quería tener nada que ver con Lara, porque Lara no era una persona fácil de manejar.
"Lo siento, no tengo tiempo."
Brisa se dio la vuelta para irse.
Detrás de ella, Lara dijo lentamente: "Srta. Brisa, hace cinco años que no nos vemos, ¿quieres cortar lazos conmigo? Si es así, tendré que contarle todo lo que pasó hace cinco años a Ricardo."
Brisa se quedó paralizada con el miedo: "¿Qué diablos quieren?"
¿Estaban amenazándola?
Brisa respiró profundo y le dijo: "de acuerdo, hablemos."
Natalia Torres volvió a su apartamento y vio a Saida preparando algo para comer en la cocina.
Al oír la puerta, Saida salió a recibirla: "Srta. Torres."
"¿Dónde está Chiqui?"
"Ya se fue a dormir."
Saida sonrió y dijo: "La comida estará lista pronto, come algo antes de irte a descansar."
Natalia volvió a su habitación, se duchó, y al salir vio que su móvil estaba sonando.
Cogió el móvil, vio el número que aparecía en la pantalla y sintió como si le hubieran golpeado en el pecho.
La llamada era de Gerardo Pacheco.
Respiró profundo y respondió: "¿Gerardo?"
"Naty, tenemos que vernos."
La voz de Gerardo sonaba un poco ronca, probablemente porque no había descansado lo suficiente.


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