"Ya vas a entrar a la preparatoria, y habrá muchos gastos, mejor guarda ese dinero para ti."
Oficialmente había adoptado a Hernán, pero aparte de gastos básicos, casi no había gastado dinero en él, diez mil dólares ya eran más que suficientes.
Hernán se negaba.
Después de una larga discusión, Odalys aceptó simbólicamente cien dólares, como una forma de compartir la buena suerte.
Hernán no eligió la mejor preparatoria, sino que fue a una privada, donde le ofrecieron una beca de casi seis cifras, suficiente para cubrir sus tres años de estudios.
La preparatoria estaba al sur de la ciudad, y ellos vivían al norte, casi a una hora de distancia en auto.
Odalys originalmente quería que él se quedara en el internado para ahorrar tiempo de viaje, pero Hernán se negó.
"Señora, Ainara está por empezar el segundo año de secundaria, es un momento crítico. Si vivo en casa, puedo hacer la tarea con ella por las noches y ayudarla a estudiar." Hernán hizo una pausa, buscando la mejor razón posible: "Además, el dormitorio escolar cuesta dos mil dólares al año, preferiría ahorrar ese dinero."
Odalys estaba completamente de acuerdo.
Para facilitarlo, le compró a Hernán una moto eléctrica usada, de color gris oscuro, perfecta para un joven.
Hernán había trabajado antes en un taller de reparación de coches y modificó algunas piezas, dejándola como nueva. Cada día llevaba a Ainara a la escuela antes de ir a la suya.
Los tres años de preparatoria pasaron en un abrir y cerrar de ojos.
Hernán había perdido la timidez de su juventud, creciendo hasta casi el metro noventa, volviéndose más reservado y maduro.
Vestido con una camisa blanca y pantalones largos negros, una bolsa de hombro y auriculares Bluetooth, era el chico más admirado del campus.
Ainara se desempeñó bien en sus exámenes de ingreso y logró entrar en el Instituto 1.
El Instituto 1 estaba a solo una calle de distancia de la preparatoria privada, así que para facilitar el estudio de los niños, Odalys se mudó con ellos.
El trabajo de Odalys se había estabilizado y su ingreso había aumentado gradualmente, así que se mudaron a un apartamento de tres habitaciones, y Ainara finalmente tuvo su propio cuarto.
Después de clases, Ainara esperaba en la entrada de la escuela.
El último año de preparatoria era el más duro, y cuando Hernán salió y vio a Ainara, su expresión se suavizó.
Ainara había crecido bastante, perdiendo su aspecto infantil y volviéndose más hermosa.
Ella era una figura conocida en el Instituto 1.

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