Pilar miraba con sorpresa.
"Celebremos la boda directamente."
Mejor evitar más complicaciones.
En vez de seguir el protocolo, mejor dar el paso de una vez.
Pilar:...
Sabía que Arturo no aceptaría cancelar la boda.
"¿Estás seguro?"
"Sí."
Arturo la miraba fijamente: "Lo de Violeta fue mi error, ya se ha mudado fuera del palacio real, no aparecerá frente a ti nuevamente."
"Sé que has pasado por mucho últimamente, compensaré todo."
Todo lo que Pilar deseara, él podría concederlo.
Excepto la cancelación del matrimonio.
Arturo sabía que Pilar no confiaba en él, se mostraba impaciente: "Naty, no quiero presionarte, pero no olvides que tengo algo contra Ricardo—"
Pilar, sosteniendo el vaso, se detuvo: "¿Vas a encerrarme de nuevo?"
¿Como la última vez?
Arturo sabía que Pilar estaba enojada, suavizó su tono: "No haré tal cosa, pero si no encuentro una mejor solución, podría considerarlo."
Pilar se enfureció: "¡Tú—!"
Justo en ese momento, sirvieron la comida.
Pilar conteniendo su ira, esperó a que el mesero se retirara, Arturo cambió de tema, hablando de los eventos recientes.
Pilar se tragaba su furia, sin poder desahogarse.
La cena fue como masticar cera.
Pilar dejó los cubiertos temprano.
Por otro lado, Arturo disfrutaba de su comida.
"Antes no me gustaba mucho la comida de Ciudad Imperial, siempre me parecía demasiado fuerte, pero ahora, encuentro que está justo en el punto."
Arturo creció en Coronilla, acostumbrado a la comida suave.
La cocina de Ciudad Imperial, aunque no es extremadamente picante o grasosa, es bastante más intensa comparada con los platos suaves de Coronilla.
Arturo sudaba por el picante, su rostro se teñía de un rosado vivo.
Estaba esforzándose en adaptarse a la vida de Pilar.

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