Chiqui se lanzó a abrazarla, con sus pequeñas manos aferrándose firmemente: "¡Maje, cómo te extrañé!"
Maje también lo extrañaba, con los ojos rojos de emoción.
Los dos pequeños se abrazaron y lloraron desconsoladamente.
Mientras lloraba, Chiqui intentaba consolar a Maje.
A un lado, Armando se tensó.
Su puño se cerró con fuerza.
¿Cómo podía sentir que la flor que había cuidado con tanto esmero estaba a punto de ser arrancada con todo y maceta?
...
La mano de Violeta fue operada nuevamente, pero los resultados no fueron alentadores.
Guadalupe permaneció incesantemente a su lado en el hospital.
Pilar, desde el principio, nunca apareció.
La reina había enviado a gente para investigar, pero Pilar nunca dio motivo para sospechas, así que tuvo que desistir.
A medida que se acercaba el momento del alta, el temperamento de Violeta se había alterado drásticamente, armando escándalos por cualquier motivo. Después de varios episodios, incluso la reina se sentía incapaz de manejar la situación.
El día del alta, Arturo llegó al hospital acompañado de Pilar.
Al ver a Pilar, Violeta estalló: "¡Papá, por qué la trajiste!"
"Violeta, no olvides lo que me prometiste."
¡Los ojos de Arturo se endurecieron!
Violeta inmediatamente se calló.
Guadalupe, abrazando a Violeta, miró a Pilar con ojos llorosos, "Srta. Priscella, lo siento."
Pilar no estaba esperando una disculpa de Guadalupe.
Después de que Guadalupe subiera al auto, Arturo finalmente se acordó de preguntar por Chiqui.
Al saber que Chiqui ya había regresado a Ciudad Imperial, su expresión se suavizó.
"Puedes volver a Coronilla cuando quieras."
A Arturo le resultaba difícil no preocuparse por el hijo de otro hombre.
Pilar bajó la mirada: "Arturo, deberíamos encontrar un momento para anular nuestro compromiso."
La cara de Arturo cambió bruscamente: "¿Por qué?"

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Pero… ¿¡Eres un Millonario!?