Marcos tenía planeado ir a Ciudad Imperial, pero la noticia se mantuvo en secreto.
Solo la familia estaba al tanto.
Julián nunca imaginó que Marcos se iría, así que esperó a que Pilar se durmiera para ir a buscar a Marcos.
"Papá, ¿de verdad vas a Ciudad Imperial?"
Marcos ya sabía que vendría, lo estaba esperando.
Le pasó una carpeta: "Siéntate, tengo algo que decirte."
Julián estaba confundido: "¿Qué es esto?"
Al abrirla, encontró acciones, productos financieros y algunos proyectos de inversión.
"Papá, ¿esto qué significa?"
"Has crecido en la familia Bravo, he visto tu contribución a la familia Bravo a lo largo de los años," dijo Marcos con voz grave. "He decidido retirarme, y estoy muy tranquilo dejando el Grupo Bravo en manos de Naty."
"Tienes una gran capacidad, siempre lo he sabido..." Marcos se sentía algo culpable: "He intentado tratarte como a un hijo propio, pero no lo logré. No he hecho bien en ese aspecto y, hasta ahora, he favorecido a Naty."
Los lazos de sangre son imposibles de cortar.
Para él, Pilar era la persona más cercana.
Admitió su egoísmo; a pesar de sus esfuerzos, no podía ver a Julián como a un hijo propio.
"Estas cosas, las he preparado hace tiempo."
"Son suficientes para tu subsistencia el resto de tu vida."
Marcos era generoso, ¡lo que contenía esa carpeta valía miles de millones! No solo para el resto de su vida, sino incluso para la vida de sus descendientes.
Julián tenía los ojos rojos: "Papá, no puedo aceptarlo."
Era un huérfano.
Si no fuera por la familia Bravo, probablemente habría muerto de hambre en alguna noche.
Marcos no fue perfecto con él.
Pero a lo largo de los años, no le faltó comida ni bebida, le dieron la mejor educación y la mayor oportunidad de mostrar su capacidad.
Julián estaba eternamente agradecido.

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