Arturo sabía que Pilar y su madre tenían una relación muy estrecha y que tenían cosas importantes que decirse, por eso esperó pacientemente fuera de la casa.
Cuando Pilar subió al auto, Arturo le pasó una botella de agua abriéndola primero: "Toma un poco de agua."
Pilar la aceptó y tomó un sorbo: "Gracias."
Arturo le indicó al conductor que arrancara: "Vamos a la casa de la familia Bravo."
"Mi madre me dijo que quiere que, en algún momento, nos hagamos una revisión médica antes de la boda."
Arturo había querido hablar de eso desde hace tiempo, pero entre sus obligaciones y el hecho de que Pilar estaba descansando en casa, había postergado el tema hasta hoy.
"Está bien."
Pilar accedió.
Su ánimo no era el mejor, se recostó en el asiento, adormilada.
Arturo la miraba y extendió su mano para acariciar su rostro, pero se detuvo justo antes de tocarla.
La idea de que Pilar pudiera estar embarazada inquietaba a Marcos.
"Si resulta que estás embarazada…"
"Papá, tarde o temprano se descubrirá."
Después de lo ocurrido, Pilar había decidido que era hora de ser honesta con Arturo.
Marcos suspiró, "Está bien."
...
Al volver al palacio, Arturo se encontró con Catalina.
"Catalina, ¿cómo es que viniste?"
Arturo notó que Catalina había estado visitando con frecuencia últimamente.
Catalina sonrió levemente: "El equipo diplomático del Reino de Montaña Alta pronto se irá, y la reina me pidió que me asegurara de atenderlos bien."
Arturo no sospechó nada: "Esta tarde me encontré con Israel."
"¿Cómo es que se vieron?"

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Pero… ¿¡Eres un Millonario!?