La señorita Rodríguez, al ver la carita de pena de Chiqui y luego a Ainara, no quiso complicar las cosas, "No pasa nada."
Ainara llevó a Chiqui de vuelta a la mesa, "¿Te duele?"
"No."
Chiqui, lleno de orgullo y astucia en su mirada, dijo: "Ainara, no le digas a mamá lo que pasó, tengo miedo de que me regañe."
"Está bien."
Cuando Pilar regresó, lucía radiante, lo que dejó a Ainara algo confundida.
Chiqui, furioso, mordió una costilla y en su mente, se repetía una y otra vez.
¡Hombre malo, solo sabes seducir a mamá!
¡Hombre malo!
Ricardo regresó a la mesa, sin darse cuenta de que había algo raro con la comida.
Chiqui resopló.
¡A ver cómo te gusta tener el estómago suelto por robarme a mi mamá!
Ainara, algo torpe, no se percató del cambio en Pilar.
Después de comer y beber, Pilar llevó a Ainara de vuelta al hotel, "Descansa bien."
"Lo haré."
Al llegar a casa, Marcos llevó a Pilar al estudio para hablar de un nuevo proyecto.
Chiqui, sosteniendo su reloj teléfono, envió un mensaje a Ricardo como si fuera un tesoro.
"Papi, papi, apareció el hombre malo, ¡y estaba abrazando a mamá! ¡Yo lo castigué por ti!"
"Foto"
"Jeje, le puse laxante en su comida, ¡y se lo comió todo!"
Chiqui, orgulloso, se enderezó: "Papi, ¿hice un buen trabajo? No te preocupes, conmigo aquí, nadie le quitará mamá a nadie."

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Pero… ¿¡Eres un Millonario!?