Cuando Pilar escuchó el nombre de Gerardo Pacheco, sintió como si hubiera pasado una eternidad.
"Vale, ya me enteré."
Justo antes de irse, Ainara la abrazó: "Hermana, mejor deja de investigar lo del Sr. Roldán, me da miedo que no lo puedas manejar."
Perder a alguien que amas no es algo que se pueda superar fácilmente.
Ella simplemente no podía soportar ver a Pilar sufrir tanto.
"Ainara, tú me conoces, prefiero estar dolorosamente consciente que ciegamente feliz."
Ainara suspiró, precisamente porque la conocía, es que le dolía ver a Pilar así.
Pilar había quedado de verse con Gerardo, pero él estaba de viaje.
Al saber el motivo, Gerardo le envió una foto.
"Naty, esta es una foto de Ricky y yo de la universidad, es la única que conservo."
"Gerardo, gracias, cuando regreses de tu viaje, si todavía estoy en Ciudad Imperial, te invito a comer."
Gerardo rechazó la oferta de manera educada: "No te preocupes, todavía me falta medio mes para regresar a Ciudad Imperial."
En realidad solo necesitaba estar de viaje una semana, pero la verdad es que no quería encontrarse con Pilar.
No por otra cosa.
Simplemente no quería caer de nuevo en lo mismo.
Pilar colgó el teléfono, abrió la foto y con solo mirarla un segundo, sus ojos se abrieron de par en par.
El hombre en la foto tenía un rostro hermoso y noble.
Incluso con la baja calidad de aquellos tiempos, él destacaba entre todos.
Pilar guardó la foto.
Chiqui salió esa noche y Joel lo llevó de vuelta a la familia Roldán.
Pilar no trató de detenerlo.
Cuando Joel se llevó a Chiqui, le dijo adiós.
Ella quería preguntarle sobre Ricardo pero no quiso abrir viejas heridas.

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