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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 303

Capítulo 303

Me quedé paralizada, dejé de reír de golpe y me senté.

— Aurorita, ¿qué pasa? ¿Por qué te quedaste callada de pronto? —preguntó mi hermano, preocupado.

— Tengo algo que hacer, mejor hablamos después —dije rápido, y colgué.

Mateo cerró la puerta con fuerza. Caminó hacia mí con las manos en los bolsillos y una sonrisa que no decía nada bueno.

— ¿Con quién hablabas? —preguntó con burla—.

Estabas riéndote mucho, ¿eh?

Quise decirle "¿Y eso qué te importa?", pero no lo hice.

Aunque me dejó en el aeropuerto esa mañana y yo seguía molesta, después de dormir un poco me di cuenta de que mi coraje no tenía sentido.

Él está muy por encima de mí. ¿Cómo voy a tener derecho a enojarme?

Con solo mover un dedo podría acabar conmigo. Si sigue teniéndome cerca, es porque todavía no se ha aburrido de mí, o tal vez por ese interés que tiene en tener un hijo.

Es triste, pero es la verdad, y tengo que aceptarla.

Me acomodé bien en la silla y, fingiendo una sonrisa, le respondí:

— Estaba hablando con mi hermano.

Mateo se sentó frente a mí. Agarró una taza pequeña y empezó a jugar con ella entre los dedos, mientras me miraba.

— Te llevas muy bien con él, ¿verdad? —dijo, tranquilo.

Pero justo ese día, Mateo lo rompió. No hubo motivo. Cuando le pregunté por qué lo hizo, solo dijo que fue un "accidente". Ni siquiera se disculpó.

Me enojé tanto que lo dejé afuera, castigado en el jardín. Esa noche cayó nieve, y yo no pude dormir.

Él se quedó ahí, tiritando, mirándome con esos ojos llenos de odio y terquedad.

Creí que ya había borrado ese momento de mi cabeza, pero ahora veo que sigue tan claro como entonces.

Mateo volvió a mirarme, esta vez con una sonrisa amarga.

— Esa humillación no se olvida —dijo.

Me tembló todo el cuerpo. En ese instante entendí que Mateo nunca me perdonó.

El teléfono volvió a sonar. Era mi hermano otra vez.

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