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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 2147

—Dices que la amas y que la proteges, pero la mayor herida se la hiciste tú mismo. Ricardo, cuando la señorita Alma fue lastimada de esa forma, ¿de verdad no te dolió?

—¿Doler? —Ricardo sonrió con amargura—. Claro que me dolió… incluso más que a ella. Cuando supe que se había enamorado de Gonzalo, quise desenmascarar toda la conspiración y llevármela lejos sin importar nada. Nadie sabe cuánto lo envidié… y lo más irónico es que ese hombre fue elegido por mí, fui yo quien lo puso en su camino.

Al decir esto, se cubrió la cara con la mano. Sus hombros tensos reflejaban su represión, su arrepentimiento y su impotencia.

Apreté los labios, sin saber qué decir. Tras un largo silencio, bajó la mano y dijo en voz baja:

—Ese año, cuando ella fue “traicionada” por Gonzalo y castigada por la familia Morales, sentía que me desgarraba por dentro. Cada latigazo que recibía… yo le pedía a Alfredo que me diera el doble a mí. Pero, ¿de qué sirvió? No podía cargar con su dolor por ella… no podía hacer nada, solo verla sufrir, verla romper con el señor Pedro.

Alzó la mirada hacia Mateo, su mirada amable estaba en ese momento llena de ironía y resignación.

—Tienes razón… nunca me atreví a contarle la verdad a Alma. Si lo hubiera hecho, su relación con el señor Pedro no habría terminado así. Ja… al final, soy un cobarde.

Pero Mateo negó y suspiró.

—En realidad… fue el señor Felipe quien te obligó a hacerlo, ¿verdad?

Ricardo apretó los labios y no respondió. Yo me quedé atónita, mirándolo fijamente.

Claro… viéndolo así, Ricardo jamás habría hecho algo así por voluntad propia. Después de todo, la señorita Alma era la mujer que amaba. ¿Qué hombre en su sano juicio buscaría a otro para engañar a la mujer que ama?

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