Entrar Via

Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 2008

Lo miré sin saber qué decir. Si no fuera por el micrófono oculto, en ese momento seguramente se hubiera partido de la risa. Parecía que aguantarse le dolía; se apoyó en la puerta con una mano y se agarró el estómago con la otra, mientras me miraba. Resignada, tomé un papel y un bolígrafo para escribirle:

"¿De qué te ríes? La codicia es lo más normal del mundo".

Mientras tanto, levanté varios fajos de billetes y los agité frente a él con orgullo. Con una sonrisa, escribió:

"Sé que te gusta el dinero, pero no sabía que tanto. Esa cara de hace rato no parecía actuación. Cuando volvamos, te pongo una montaña de efectivo de almohada. Ja, ja, ja... "

¿Y todavía se reía de mí?

Mateo, en vez de halagar mi actuación, solo se estaba burlando.

Furiosa, le di un pisotón en el pie y caminé al baño. Mientras me alejaba, dije en voz alta a propósito:

—Voy a ducharme y luego bajo a comer. No se te ocurra tocar mi dinero. Si falta un centavo, se lo diré al señor Felipe.

—¿En serio? ¿Crees que voy a robarte? ¿Acaso no tengo más dinero que tú, pendeja? —respondió él, mientras me seguía.

Abrí todas las llaves de la ducha. Cuando el ruido del agua cubrió todo, lo escuché reírse sin disimulo. Le di un puñetazo en el pecho.

—¿Qué te pasa?

Mateo me tomó la mano y, después de reírse un buen rato, me jaló hacia él.

—Es que cuando finges ser codiciosa te ves tan adorable… no lo puedo evitar.

Lo miré con fastidio. ¿Era este el mismo hombre serio y orgulloso que aparentaba ser siempre? Reírse así no encajaba para nada con su imagen.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo)