El señor Felipe me dio unas palmaditas en el hombro para tranquilizarme y dijo:
—Ponerte a prueba fue solo para poder confiar más en ti. Mira, ahora sí creo por completo en tu lealtad. Ya, no te pongas triste. ¿Qué recompensa quieres? Dímelo directamente.
—¿En serio? —le pregunté, mientras me sorbía la nariz, fingiendo estar ofendida.
El señor Felipe se rio y me dijo:
—Claro. De otra cosa no tendré, pero oro, plata y joyas me sobran. Solo tienes que pedirlo.
—Entonces quiero muchísimo dinero, y también quiero una perla luminosa enorme. Antes vi la que tenía la señorita Alma y era preciosa; yo también quiero una. Pero lo de la señorita Alma no me atrevo a codiciarlo. Ya que el señor Felipe dice que me va a recompensar, me atrevo a pedir una.
—¡Puta de mierda, bájale! ¿Qué te crees para compararte con la señorita Alma? Ten cuidado o yo…
—¡Eh! —el irritado señor Felipe interrumpió a "Darío". Luego, me palmeó el hombro cual figura paterna y dijo—: Está bien. Tengo varias perlas luminosas. Mañana voy a mandar a alguien para que te lleve una grande.
—Gracias, señor Felipe, muchas gracias —le agradecí, y mientras hablaba, asentí deprisa, muy sonriente, como si me hubiera alegrado en serio.
El señor Felipe sonrió y me preguntó:
—¿Ya no estás enojada?
De inmediato le contesté:
—No me atrevo. Yo no estaba enojada, solo estaba triste. Me entregué con todo al señor Felipe, y aun así usted me ponía a prueba una y otra vez. Pero ya está, ahora que el señor Felipe me recompensa con tanto dinero y una perla luminosa, esta ofensa ya no importa.
Mientras decía eso, me puse avariciosa adrede, con una sonrisa, como si solo estuviera pensando en el dinero. Con una última palmada en el hombro, el señor Felipe asintió, muy satisfecho.
—Ajá. Así se comporta una buena niña.
Luego volteó a ver a "Darío", lo miró fijamente y le advirtió:
—Escucha bien: esta mujer, desde hoy, es de los míos. No es inferior a esos señoritos y señoritas. Si la vuelves a tratar mal, ten cuidado, porque te voy a castigar.
"Darío" se molestó al instante y, con gran fastidio, le reclamó:

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