Entrar Via

Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 1907

—Que usted ayude a Alma a disputar el poder no es algo que yo le reproche. Para mí, usted siempre será el mejor tío que he tenido —dijo el señor Pedro con calma.

El señor Felipe se secó las lágrimas y asintió, aliviado.

—Me tranquiliza oírte decir eso. Así, aunque algún día muera, al menos podré ir con la frente en alto a ver a tus padres allá abajo.

—No diga eso. Usted va a vivir muchos años más —sonrió el señor Pedro.

Me extrañé un poco cuando lo vi. Su sonrisa no flaqueaba ni un poco; parecía un sobrino respetuoso y agradecido de verdad, como si sintiera un cariño sincero por su tío. Después de un momento, el señor Felipe volvió a hablar:

—Por cierto, Pedro, aún no me has dicho por qué viniste hoy, tan de repente.

—Sí —el señor Pedro asintió y me miró otra vez—. Vine porque quiero llevarme a esta mujer.

Ricardo sonrió y preguntó, haciéndose el tranquilo:

—¿Qué pasa? ¿También te encaprichaste con ella?

—¿Yo? —el señor Pedro se rio, despreciativo—. Ni hablar. No sé si lo saben, pero el marido de esta mujer secuestró a mi esposa. Hasta ahora no conseguí dar con él para hacerle pagar esa deuda, por eso quiero llevármela: para usarla como cebo y que su marido salga a la luz. Ya antes fui a pedírsela a Alma, pero ella sigue guardándome rencor y no quiso cambiarla conmigo. Esta vez oí que usted la tenía aquí interrogándola, así que vine de inmediato.

El señor Felipe aspiró el puro y se quedó callado.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo)