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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 1897

—Si ella dice la verdad, mejor. Si aun así no quiere decir nada, entonces queda claro que en serio no sabe nada —dijo Ricardo con calma—. Este método no la va a lastimar ni le va a quitar la vida; como mucho, va a ser un beneficio para Darío, que va a poder darse el gusto. ¿Qué tal, Darío?

—Yo soy sencillo; no entiendo esas vueltas suyas —respondió Darío entre risas roncas—, pero esto me encanta, ja, ja. Seguro quedo más cansado que la mierda, después invito al señor Torres a beber, ¿sí o no, compadre?

La manera en que me lanzó una mirada resultó todavía más sucia y repulsiva que su corriente forma de hablar.

—Perfecto, perfecto. Pero Darío, no seas demasiado brusco; al fin y al cabo, ella lleva un niño en el vientre —Ricardo se rio un poco.

Lo miré, aguantándome la rabia. Uno tras otro… todos eran demonios con disfraz de humano. Y este hombre, además, no dejaba nada al azar; cumplía su promesa a la señorita Alma de salvar mi vida y la del niño, halagaba a Darío, y al mismo tiempo no ofendía al señor Felipe ni despertaba sus dudas.

¿Y yo qué? Si Darío no era Mateo y me humillaba… ¿cómo iba a seguir viviendo? ¿Cómo iba a mirar a Mateo a la cara?

—Muy bien, Darío, empieza —dijo Ricardo con una sonrisa sutil.

Luego caminó hasta colocarse junto al señor Felipe y añadió:

—No interrumpamos su "momento". Señor Felipe, solo espere el resultado final.

Sin embargo, el señor Felipe no se movió ni un centímetro. Fumó su puro y sonrió.

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