Cuando lo escuché mencionar a Mateo, la mano con la que disparaba el arco tembló y la flecha se desvió al instante, sin siquiera rozar el borde del blanco de madera.
Waylon suspiró a un lado:
—Aurora, de verdad eres torpe.
Miré alrededor del campo de entrenamiento y recién entonces noté que Henry no estaba por ningún lado.
Cuando recordé lo que Waylon acababa de decir, dudé un momento y caminé hacia él.
—¿Qué significa eso que dijiste? —le pregunté.
Waylon se recostó con pereza en el respaldo de la silla y se rio un poco:
—Significa exactamente lo que dije.
—Entonces habla de una vez. ¿Qué noticia dices que tienes para mí?
Waylon sonrió con un aire misterioso.
Había pasado demasiado, demasiado tiempo sin recibir ninguna noticia de Mateo; lo había extrañado hasta casi volverme loca. Por eso, cuando lo vi hacerse el interesante, me fue inevitable sentirme ansiosa.
—¿De qué te ríes? ¡Habla ya! —le gruñí.
—Qué grosera eres, y además tan impaciente —respondió él, molesto—. De verdad no sé qué fue lo que Mateo vio en ti.
Lo fulminé con la mirada y no dije nada.
La tensión y la amargura acumuladas de los últimos días, junto con la preocupación y la nostalgia que sentía por Mateo, me invadieron de golpe. Todas esas emociones me abrumaron al mismo tiempo; los ojos se me humedecieron y una neblina acuosa me opacó la vista.
Waylon se molestó aún más:
—Deja de hacerte la víctima conmigo. No voy a caer en eso.
De inmediato, me sequé las lágrimas, respiré hondo y le dije:
—Habla. ¿Qué noticia es?
Esta vez, Waylon no se anduvo con rodeos y respondió con indiferencia:
—¿Recuerdas que dije que le enviaría ese audio para que lo escuchara? Pues esa misma noche se lo mandé.
Me quedé paralizada y pregunté enseguida:
—¿Y luego? ¿Te respondió?
—En ese momento no me respondió, pero… —dijo, haciendo una pausa—, a medianoche me devolvió la llamada.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo)