Apenas llegué a mi departamento, me encerré. Aparte de cuando pedía comida a domicilio, casi no tenía contacto con nadie. Javier venía a verme de vez en cuando, pero casi nunca subía a tocar la puerta; se quedaba abajo, mirando hacia mi ventana. En cuanto yo lo veía allá abajo, le cerraba la cortina.
De verdad no entendía por qué había hecho todo lo posible por separarnos a Mateo y a mí. Él sabía muy bien que, pasara lo que pasara, yo nunca iba a estar con él, pero insistía. Supongo que pensaba que solo conseguiría lo que quería si todos éramos infelices.
Después de varios días encerrada, extrañaba a Mateo cada vez más. No sabía si ya había vuelto o si sus heridas estaban mejor. Al final, ese día no aguanté y estuve mucho tiempo dando vueltas frente a la villa de los Cardot, pero se hizo tarde y no vi a Mateo por ningún lado.
Al día siguiente tampoco pude contenerme y fui a buscar a Alan para preguntar. Me repetía una y otra vez que, con tal de saber que Mateo estaba bien, lo dejaría ir y no volvería a molestarlo nunca más. Cuando llegué a la villa de Alan, Chloe y Zella estaban en el patio tomando té y hablando; se veían tan tranquilas que me dio envidia. Al principio no me atreví a entrar, hasta que Chloe me vio.
—¿Aurora? —Chloe se acercó rápido, me agarró la mano y sonrió—. ¿Viniste? Entra, siéntate un rato.
Zella también se acercó y me dijo, preocupada:
—¿Por qué estás tan flaca? ¿No has comido bien? Eres igualita a Valerie: ya estás delgada y sigues terca con bajar de peso. Estás en los huesos y eso no se ve bonito.
Sonreí un poco y le pregunté:
—¿Cómo está Valerie últimamente?
—Todo está bastante estable. Los doctores dijeron que va a despertar en una semana, más o menos. No sé si será verdad, estoy muy preocupada, pero tengo esperanza.
Le apreté la mano y le dije:
—Si ellos lo aseguraron, seguro no se equivocan. Esperemos juntas a que despierte.
—Sí, sí, pero tú también tienes que cuidarte. En estos días que no te vi, bajaste más de peso que Valerie.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo)