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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 1527

Quedé paralizada cuando vi a Mateo aparecer de la nada frente a mí.

Tuve una mala premonición; la sentí en todo el cuerpo.

Él estaba de espaldas a mí, tan alto y firme, bloqueando por completo mi visión del resto del salón.

De repente, escuché unos jadeos; Alan corría como un loco hacia nosotros, gritando desesperado.

—Mateo, Mateo —gritaba.

Los policías apartaron a Camila, que se estaba riendo como una demente.

Tenía las manos y el cuerpo cubiertos de sangre… y el cuchillo que antes estaba en su abdomen… había desaparecido.

Empecé a temblar toda.

Espabilé, traté de ponerme al frente de Mateo… y entonces lo vi. El cuchillo estaba clavado en su pecho; la sangre empapaba su traje. Era una mancha enorme y fatal.

Mi vista se nubló; todo se volvió negro a mi alrededor y los oídos me zumbaban.

Me cubrí la boca, quise gritar… pero no me salió ni un suspiro.

Mateo aún me sonreía, tratando de tranquilizarme, pero era una sonrisa tan frágil que me rompió el alma.

—No pasa nada… Aurora… —murmuró.

Apreté fuerte su mano mientras las lágrimas me ahogaban:

—¿Por qué…? ¿Por qué pasó esto…? ¿Qué hago…? ¿Qué hago…?

—Está bien… Aurora, yo… yo estoy bien…

Su voz se fue apagando poco a poco, y al final… cerró los ojos.

Alan lo atrapó antes de que su cuerpo se desplomara.

—¡Llamen a la ambulancia! ¡Rápido, llamen a la ambulancia! —gritó.

Yo sentí que perdía la razón; le apreté la mano a Mateo y rompí en llanto.

—¡No! ¡Mateo, despierta! ¡Despierta, por favor! ¡No me hagas esto, Mateo…! —el dolor me desgarraba.

Nadie se hubiera imaginado que, estando al borde de la muerte, Camila se lanzaría desde la camilla, arrancaría el cuchillo de su propio abdomen y correría a apuñalarme.

Si Mateo no hubiera reaccionado en ese segundo… yo sería la apuñalada.

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