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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 1503

Camila abrió mucho los ojos, tiró la copa al suelo y gritó:

—¡No inventes cosas! ¿Cuándo te he hecho daño yo? Solo pedí que trajeran unos pastelitos y bebidas para ti, ¿eso también cuenta como hacerte daño? En cambio tú... tú trajiste a estos guardaespaldas, hiciste desaparecer a los míos y a los de mi hermano, ¿qué es lo que planeas? ¡Te advierto que si me tocas un solo pelo, mi hermano no te lo va a perdonar!

Estaba llena de rabia. Yo la observé unos segundos, tratando de confirmar si la copa que había bebido de verdad contenía lo que ella misma había preparado. Y justo entonces, Camila dio un paso hacia atrás, tambaleándose.

De inmediato, me alivié.

Me acerqué fingiendo preocupación y confirmé cuando la toqué que su piel estaba ardiendo.

—Ay, Camila, ¿qué te pasa? —pregunté, fingiendo estar alarmada.

Ella me miró sin poder creerlo y luego vio la copa rota en el suelo.

—No... imposible... ¿cómo puede ser...? —murmuraba.

La dosis que ella solía usar era muy fuerte, por eso el efecto había llegado tan rápido. En cuestión de segundos, sus mejillas ya estaban rojas. Me empujó con torpeza y retrocedió hasta golpearse contra el tocador. Entonces me lanzó una mirada llena de odio.

—¡Perra! ¿Qué le pusiste a mi copa?

Me senté con calma en la silla y sonreí.

—Eso deberías preguntártelo tú. Al fin y al cabo, los pastelitos y las bebidas los trajiste tú misma, ¿o no?

—No... imposible... —balbuceó.

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