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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 1499

Con una sonrisa indiferente, yo dije:

—¿Por qué me miras a mí? Da igual si los dejas entrar o no, a mí no me importa.

Camila me miró de reojo y enseguida le dijo a Javier:

—Javier, mira, Aurora ya está molesta. Todo es culpa tuya. El señor Dupuis vino porque ella lo invitó y tú aun así no lo dejas pasar. Eso es hacerla quedar mal. Si fuera yo, tampoco estaría contenta.

Yo más o menos ya entendía por qué Camila quería tanto que Waylon y Henry entraran. Porque ella pensaba que yo estaba a punto de caer en la trampa que había preparado con tanto esmero, y también quería que ellos dos vieran cómo me destrozaban esos tres hombres asquerosos.

En resumen: mientras más gente presenciara mi humillación, especialmente personas con el estatus de Waylon y Henry, más feliz iba a estar ella.

Javier me miró intensamente y, después de eso, le dijo a Waylon:

—Está bien, pasen.

Waylon, con el cigarrillo entre los labios, se rio un poco:

—Por el tono de Javier, parece obligado. Sinceramente, si no fuera porque es la boda de Aurora, yo ni ganas tendría de venir.

Javier pareció irritarse con eso, pero no dijo nada más.

De repente, Waylon me clavó la mirada, soltó el humo y me lanzó una sonrisa que lo decía todo. Me estaba recordando que más me valía no decepcionarlo con el “espectáculo” que esperaba ver.

Yo no respondí; quién sabía qué clase de "espectáculo" iba a ser suficiente para satisfacerlo.

Waylon entró al hotel con Henry y, cuando pasaron junto a Jeison, ambos se detuvieron.

Henry lo miró con resentimiento, sin decir una palabra. Yo supuse que, aunque Henry era el guardaespaldas principal de la señorita, Jeison y Waylon eran sus amantes, y ella le tenía mucho aprecio a Jeison en particular. Por eso, la posición de Henry debía de estar por debajo de la de Jeison; de lo contrario, con el carácter de Henry, ya estaría peleándose con él.

En cambio, fue Waylon el que le sonrió a Jeison con calma y dijo:

—Así que también viniste a Ruitalia, ¿ah? Yo pensaba que estabas buscando algún tesoro único para la señorita.

—Sí, ya encontré el tesoro —respondió Jeison, con una sonrisa correcta—. Y como conocí a unos amigos por aquí, vine a su boda. Lo que no esperaba era que tú y Henry también vinieran. Qué coincidencia.

—No es coincidencia, al fin y al cabo… yo los conozco desde hace tiempo —Waylon se rio con doble sentido y se dirigió hacia el interior del hotel.

Henry le dijo a Jeison:

—Más te vale que ese tesoro que encontraste deje satisfecha a la señorita. Si no, voy a contarle todas las cosas sucias que has hecho aquí.

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