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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 1418

Alan me miró con fastidio.

—Mírate. Estar tanto tiempo con esa gente mala te volvió de mal carácter.

No tenía fuerzas para responderle.

Solo bajé la cabeza y seguí tomando la sopa.

Pero él no se callaba, nunca se callaba.

—¿No quieres saber si él aceptó a la persona que le presenté?

Guardé silencio.

—Pues la aceptó —añadió, como si disfrutara darme una puñalada.

La mano con la que sostenía el cuenco tembló; casi lo dejé caer.

Alan me miró de reojo, y remató:

—Mateo me dijo que va a intentar olvidarte. Y la forma más efectiva de olvidar a alguien es aceptar a otra persona, una nueva relación. Tú adelante, cásate con Javier si quieres. Sin ti, Mateo igual puede ser muy feliz. Después de todo, tú solo lo lastimas.

—¡Padrino, deja de molestar a mi mami! —Luki lo fulminó con la mirada.

Alan parpadeó, como si recién recordara que los niños estaban a mi lado.

Embi se bajó de la silla, corrió hacia él y empezó a darle puños muy suavecitos.

—¡Si vuelves a ser malo con mi mami, no te lo perdono!

Justo entonces doña Godines bajó del segundo piso.

Alan saltó como si hubiera visto un ángel.

—¡Doña Godines, llévese a estos dos! ¡Me van a matar aquí mismo!

Ella suspiró, resignada:

—Bien merecido lo tienes por provocarlos.

Cuando intentó llevarse a los niños, ambos se aferraron a mí y no quisieron subir.

Por fin, ella les susurró algo al oído, y finalmente aceptaron.

Antes de irse, Luki se acercó a mi oído y murmuró:

—Mami, yo y mi hermana vamos a vigilar a papá y a Indira. No dejaremos que ella te lo quite.

Entendí de inmediato que eso fue justo lo que doña Godines les había dicho.

Los abracé, conmovida.

De verdad… tenerlos era lo mejor que me había pasado.

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