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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 1389

¿Y cómo no explicarlo? Si no lo hacía, iba a imaginar cualquier cosa.

Con eso en mente, lo vi girarse para marcharse. Abrí la puerta del auto de prisa para bajar, pero al poner el pie en el suelo, se me dobló en el peor momento.

Grité y mi cuerpo se fue hacia adelante.

Al instante, un brazo firme sujetó mi cintura y terminé completamente hundida en un pecho fuerte.

Ese olor familiar me golpeó. Los recuerdos dulces que había tratado de enterrar regresaron de golpe, removiendo un dolor punzante en mi corazón.

Por instinto, quise abrazarlo por la cintura, pero al recordar que la gente de Waylon podía estar vigilando cerca, detuve la mano a mitad del movimiento y la retiré bruscamente.

Estaba a punto de soltarme de él cuando Mateo me apretó fuerte, encerrándome entre sus brazos, obstinado.

Levanté la mirada, sorprendida, y choqué con sus ojos oscuros, que tenían una tormenta entera detrás.

Mi corazón, que estaba tranquilo, se aceleró.

—Mateo… —solo había alcanzado a decir su nombre, cuando él bajó la cabeza y me besó.

Me besó con la intensidad de alguien que se había estado conteniendo demasiado tiempo. Su boca reclamó mis labios con rabia, dominándome como si quisiera robarme el aliento.

Pero, de pronto, se detuvo.

Me miró fijamente, y la mezcla de dolor e impotencia en sus ojos me atravesó como una aguja.

—Si ya terminaste conmigo —dijo con voz ronca, cargada de una rabia que estaba conteniendo—, ¿por qué sigues apareciendo frente a mí?

No encontré palabras.

Me dolía verlo así. Escucharlo hablar de ese modo me desgarraba el alma.

Él se rio con amargura.

—Dilo. Ya no me quieres. Entonces, ¿por qué te muestras delante de mí como si nada? ¿Crees que no me duele?

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