Entrar Via

Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 1341

Mateo no dijo nada. Ni siquiera me miró.

Salió de la habitación.

En cuanto se fue, Embi me dijo:

—Mami, mejor baja a comer. Es que el olor de esa comida no me gusta. Mi pancita todavía está mal...

Lo dijo mientras se tapaba la naricita con su manita regordeta, muy seria.

De inmediato entendí lo que intentaba hacer.

Era tan evidente que hasta Javier debía haberlo notado.

Pero, para mi sorpresa, Javier giró la cabeza y me dijo:

—Entonces baja más tarde. Embi todavía no se recupera. Es mejor que no huela la comida.

Me quedé inmóvil un segundo.

Cada vez entendía menos a Javier.

La intención de Embi de dejarnos solos era clarísima, y aun así él no se molestaba y hasta cooperaba.

¿Qué buscaba con eso?

Mientras más difícil era leerlo, más me sentía en peligro.

De repente, Embi insistió:

—Mami, baja ya. De verdad no quiero oler esa comida.

No pude evitar sonreír y suspirar.

—Está bien, mami baja a comer y luego sube contigo.

—Está bien, mami, come despacito.

Toda la intención se le veía en la cara.

Era tan dulce.

Pero cuando pensaba en su enfermedad, el corazón me dolía como si me clavaran un puñal.

Tomé la bandeja y bajé las escaleras.

A mitad de camino, me crucé con Mateo.

Traía un vaso de jugo de naranja.

Cuando levantó la mirada hacia mí, había algo en sus ojos que no supe descifrar; él enseguida miró a otro lado y me tendió el vaso, sin decir nada.

De perfil, se veía tenso, tanto que me hizo suspirar.

—No puedo bajar esto ahora —dije en voz baja—. Llévalo tú, por favor.

Se le notó la incomodidad, pero él no dijo nada.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo)