Asher continuó:
—Pero escuché que su "señorita" llegó a Ruitalia. Así que imagino que los llamó de inmediato para que regresaran.
—Entonces, ¿por qué dejó libre a Alan? —preguntó Mateo con voz seria.
La pregunta dejó a Asher sin palabras.
Alan lo miró confundido:
—¿De qué hablan? ¿No fue porque Waylon se asustó de ti?
Asher no contestó y Mateo tampoco. De repente, el ambiente en la sala se puso tenso.
Rompí el silencio rápido y sonreí:
—Bah, no hay tanto misterio. Waylon no quería matarlos, quería vengarse de Mateo y verlo sufrir. Pero cuando por fin estaba disfrutando su venganza, su "señorita" lo llamó de regreso. Entonces debió pensar que de todos modos ya no podía seguir con su plan y liberó a Alan. En todo caso, mejor estén atentos. Tal vez regrese algún día.
Asher y Alan se miraron y a ambos les hizo sentido lo que dije.
Solo Mateo siguió en silencio mirándome con tanta intensidad que me hizo temblar por dentro.
Como ya no aguanté su mirada, me levanté y me reí un poco:
—Bueno, sigan con sus conjeturas. Yo voy a subir a ver a Valerie.
Subí las escaleras y por fin pude respirar tranquila.
En mi cabeza solo quedó una idea. Mateo era de verdad difícil de engañar.
Valerie seguía igual, inmóvil sobre la cama, con el suero goteando por el dorso de su mano.
Sus ojos seguían cerrados. Su cara, tan pálida como una hoja. Solo el movimiento lento de su respiración mostraba que seguía viva.
Aunque Javier había dicho que existía la posibilidad de que despertara, verla así me partía el alma.
Me senté al borde de la cama, tomé su mano entre las mías y le hablé en voz baja:
—Tienes que despertar pronto. Todavía quiero verte casarte con Alan. Y también debemos ir a Zuheral, ¿recuerdas? Le prometimos a Samuel que íbamos a ir a visitarlo. Sin ti, no quiero ir. Así que despierta, Valerie. Te extraño muchísimo.
Bajé la cabeza y apoyé la mejilla sobre su mano. Sentí ardor en los ojos. Quería tanto volver a escuchar su voz aunque fuera una sola vez.
De regreso a casa, Mateo estuvo inusualmente callado.
Lo miré de reojo. De perfil seguía tenso, con la cabeza llena de pensamientos.

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