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¡No te metas con la Cenicienta! romance Capítulo 946

—¿Y qué sugieres que hagamos? ¿Vas a regresar al Reino Unido? A Seymour y a mí nos costó sangre sacarte de ahí. No cometas una locura —replicó Rocío con firmeza—.

—Al final, esto para el señor Amos son daños colaterales que no merecía.

Él solo había aceptado la petición de Alonso, ayudándole a preparar una vía de escape. Y como resultado, el fuego terminó quemando su propia casa.

Rocío guardó silencio un momento.

¡Eso era exactamente lo que significaba ser un daño colateral!

—En fin, no te rompas la cabeza pensando en esto. Si el señor Amos aceptó este encargo, es porque tenía un plan de contingencia. Las pérdidas actuales son solo un bache en el camino.

Antes de aceptar la última voluntad de Alonso, Amos seguramente había evaluado todos los riesgos.

¡A fin de cuentas, Estrella estaba directamente vinculada a Marcelo Castañeda!

Y para rematar, era la princesa intocable de la familia Harrington. Era lógico que esos dos pusieran el mundo patas arriba para encontrarla.

Si Amos aceptó el trabajo a sabiendas de todo esto, definitivamente sabía a lo que se enfrentaba.

Estrella se sumió en un profundo silencio.

—Bueno, basta de dramas. ¿Qué quieres comer hoy? —preguntó Rocío intentando aligerar el ambiente.

—Cualquier cosa —respondió Estrella, con la mente a miles de kilómetros de distancia. Dicho esto, se dio la media vuelta y regresó a su habitación.

Seymour la vio alejarse y luego clavó la mirada en Rocío.

—Hablas demasiado.

—Se iba a enterar tarde o temprano —se defendió Rocío.

¿Qué ganaban con ocultárselo ahora?

¿Acaso podrían mantenerla en la ignorancia para siempre?

Además, había cosas que simplemente no debían ocultarse... como el verdadero motivo por el cual Marcelo protegió a Mónica Galindo desde el principio.

Si hubieran sido sinceros desde el día uno, ¿quizás Estrella lo habría comprendido?

Pero al aferrarse a los secretos, dejaron que todo se pudriera en la mente de Estrella hasta cambiar por completo la perspectiva de las cosas. Mientras más tiempo pasaba, más imposible se volvía explicarlo.

—El jefe lo sabe, ¡cuidado y no te castigue por abrir la boca de más! —le advirtió Seymour antes de darse la vuelta y marcharse.

Rocío le hizo una mueca a su espalda.

—¡Al jefe ni siquiera le da el tiempo de respirar en este momento, hmph!

...

Una vez en su habitación.

Estrella se perdió en sus pensamientos. Los recuerdos de su vida con Marcelo y Alonso no dejaban de dar vueltas en su cabeza, como una película que se repetía en bucle...

¿Odiaba a Alonso Echeverría?

Capítulo 946 1

Capítulo 946 2

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