Entrar Via

¡No te metas con la Cenicienta! romance Capítulo 1322

¡Mucho más a un solo hombre llamado Callum!

—No pasa nada, no pasa nada. Al fin y al cabo, el señor Maxwell está de tu lado.

Antes, Maxwell había estado demasiado ocupado como para intervenir en la guerra civil entre Estrella y Callum.

Pero las cosas habían cambiado. Ahora toda su atención estaba enfocada en proteger a su hija.

—Así es. Por eso, cuando dice que me quitará todo, primero tendrá que vérselas con mi padre para ver si se lo permite.

Las decisiones que Callum había estado tomando por culpa de Cintia ya tenían a Maxwell con los pelos de punta.

¡Naturalmente, su padre no iba a permitir que ese idiota siguiera manejando los recursos a su antojo!

Apenas terminó la frase, su teléfono volvió a sonar.

Estrella contestó: —¿Y ahora qué? ¿Se te ofrece algo más?

—¿De verdad Alonso no está con nuestro padre?

Callum, al igual que Malcolm un momento atrás, seguía sin poder creerlo.

Después de todo, en Oricalco, si había un hombre que deseaba ponerle las manos encima a Alonso, ese era Maxwell.

Si no estaba con él, ¿quién más lo tendría?

—¡Te digo que no está con él!

—...

Esa afirmación había salido con un tono tan sereno y helado, que parecía que Alonso no era más que una mota de polvo insignificante en su vida.

—¡Eres el colmo! ¡No puedo creer que juegues así con la vida de una persona! —Callum estalló.

—¿La vida de una persona? ¿Qué clase de chiste me estás contando? ¿Desde cuándo te importa a ti algo así?

—...

Ante ese desprecio absoluto, Callum volvió a tirar el teléfono, presa de la rabia.

—¡Increíble que le importe tanto si Alonso vive o muere! Cuesta creer que hace nada se querían matar entre ellos —comentó Vanessa.

De no haber sido testigo directo, a Vanessa le habría resultado imposible creer que a Callum le importara lo más mínimo el destino de Alonso.

—¡Quién lo entiende! —bufó Estrella.

Cintia escuchó todo en altavoz.

Y al percibir la frialdad de Estrella en la llamada, las lágrimas comenzaron a rodar por su rostro sin freno.

Perdió por completo las fuerzas y se desplomó sobre los cojines del sofá.

Al pensar en cómo su propia hermana se había burlado de él, Callum le dio una patada salvaje a la mesa de centro.

Cintia dijo entre sollozos: —¿Cómo pudo ser tan cruel? ¡Todo el tiempo que perdimos para buscar a mi hermano por su culpa!

Por el simple hecho de que Estrella les aseguró que él estaba a salvo en manos de Maxwell, ni siquiera se molestaron en buscarlo por otras vías.

Creyeron inocentemente que, mientras ella prometiera mantenerlo con vida, todo estaría bien...

Pero ahora la cruda realidad les escupía en la cara: Maxwell no lo tenía.

¡Había pasado demasiado tiempo y seguían sin poder contactar a Alonso!

Era imposible para Cintia no imaginarse lo peor. ¿Y si su hermano había sufrido un accidente o algo peor?

Callum agarró el teléfono y empezó a despachar órdenes a diestra y siniestra, ¡movilizando a su gente para buscar a Alonso por cielo, mar y tierra!

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!