Si se ponían a sacar los trapos sucios, él era el culpable de todo y no podría soportar que ella desenterrara el pasado.
Así que, sin argumentos para defenderse, Alonso solo quería cambiar de tema.
—Será mejor que me sueltes —dijo Estrella.
—¡No te soltaré! —Ah... —Apenas terminó de hablar, un dolor agudo le atravesó el pie.
Alonso la soltó de inmediato.
Esa mujer...
—¿De verdad no tienes corazón?
Él le estaba hablando bien y ella lo pisaba de esa manera.
Estrella dio media vuelta y caminó hacia la puerta.
—¿A dónde vas? —preguntó Alonso.
—A donde debo ir. ¿También vas a impedírmelo?
—¡De aquí no sales sin mi permiso!
Estrella se quedó en silencio.
Al escuchar que no podía salir, su rostro se oscureció por completo.
Por su mente pasó el recuerdo de cuando estuvo en el Castillo Harrington.
En aquel entonces, tampoco podía salir sin la autorización de Callum.
Y ahora, con Alonso, la historia se repetía...
Estrella se giró para mirarlo, y sus ojos reflejaron un asco profundo.
Esa mirada hizo que a Alonso se le revolviera el estómago.
—¿Por qué me miras así?
—¿Qué más puedo decir de ti?
—...
—Como dije, son de la misma calaña.
La misma calaña.
Ahora mismo, para Estrella todos eran exactamente iguales: Alonso, Marcelo y Callum.
—¿Igual que quién? —Al escuchar esa frase, la inquietud de Alonso aumentó.
—¡Hmph!
¿Que igual que quién?
No respondió...
Pero con ese bufido frío, Alonso supo perfectamente que se refería a él y a Marcelo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...