Cuando estaba con Jazmín, él se relajaba completamente, adoptando una actitud de quien se toma la vida con calma.
Lo que mostraba era su lado más genuino.
Pero esta faceta suya, solo Jazmín la había visto.
Si otros la vieran, probablemente dudarían de sus propios ojos.
Jazmín sostenía el control de la consola, echándole un vistazo despreocupado, con una mirada algo desdeñosa: "Siempre dices lo mismo, ¿acaso no puedes encontrar una excusa más original? Si realmente quieres ganar, podría dejarte una partida."
"¡Como si quisiera tu lástima! ¡Eso es un insulto!" Jaime se quejaba con desdén, "¡Yo quiero ganar con habilidad! ¡Vamos, otra vez! He perdido porque hace tiempo que no juego, me falta práctica, por eso no pude ganarte."
"Pero ya me estoy acostumbrando de nuevo, esta vez seguro que te gano."
Jazmín sonrió de medio lado, apoyando ambos brazos en el respaldo y sosteniendo su barbilla con una mano, mientras con la otra manejaba el control, y dijo con sorna: "¿Ganar con qué? ¿Con esa habilidad que has desarrollado de estar soltero por más de veinte años?"
Jaime: "…"
"Mimin, te has vuelto malvada." Después de unos segundos de silencio, Jaime habló con voz melancólica, "¿Con quién has aprendido esas palabras? No está bien humillarme así. ¿Qué tiene de malo estar soltero? Yo también hago mi aporte a la sociedad."
"Tú también estás soltera como yo, ¿no es así?" Al decir eso, Jaime parpadeó, apretando el control con sus dedos largos y elegantes, y cuando miró hacia Jazmín, un destello de nerviosismo cruzó rápidamente por sus ojos.
Sin embargo, Jazmín a su lado ni siquiera lo miraba, su atención estaba en la pantalla grande, seleccionando un personaje para el juego de pelea: "Oh, se me olvidó decirte, estoy saliendo con Elio. Así que el único soltero aquí eres tú."
El caramelo en la boca de Jaime se le cayó.
"Jaime, ya tengo dieciocho años. Tengo derecho a decidir si quiero estar en una relación y con quién. Si es adecuado o no, ese es mi problema, no tiene nada que ver con los demás. Aunque seamos amigos, no tienes derecho a interferir en mis asuntos personales." La voz desapasionada de Jazmín mostraba claramente su molestia.
Jazmín era de aquellas personas a las que se podía persuadir, pero había que hacerlo con dulzura.
Tal vez escucharía un poco.
Pero si le venían con sermones, solo conseguirían que se rebelara.
No tenía sentimientos profundos hacia Elio, pero si ese hombre era adecuado para ella o no, no era algo que otros pudieran decidir.
Jaime observó el semblante distante de la chica, apretó los labios, y su rostro se tornó pálido por la frustración.

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