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Mi peligroso cuñado se enamoró de mí, ¡UNA GORDITA! romance Capítulo 2

Al salir de la ducha, revisé mi teléfono.

¡Diez llamadas perdidas de Leyla!

Decidí devolverle la llamada y puse el altavoz mientras me secaba y me ponía mi ropa de dormir.

—¡Aló! ¡Génesis! —respondió mi amiga con tono de reproche—. ¿Por qué no me contestaste el teléfono?

—Estaba en la ducha —respondí con simpleza.

—Me preocupé por ti… Te llamé porque quería pedirte disculpas. En la tarde saliste muy enojada de la oficina, no era mi intención…

—No te preocupes —la interrumpí—. Tú y Will no tienen la culpa de lo que hizo mi hermana.

—Génesis, solo queremos lo mejor para ti. Por eso te acabo de enviar un mensaje con el enlace de citas que te mencioné. Debes distraer tu mente.

—Leyla, no voy a tener citas con un desconocido.

Ella llevaba semanas insistiendo en que era momento de conocer a alguien más, pero yo me negaba. No necesitaba a nadie a mi lado. Estaba bien así: sola, sin problemas, sin sufrimiento, sin eso que muchos llaman amor, que para mí no era más que un espejismo.

—No pierdes nada con intentarlo. Tal vez, en una de esas oportunidades, encuentras a tu media naranja.

No dije más. Solo me despedí de ella y colgué. Pocos segundos después, recibí un mensaje.

Leyla :)

Tómalo como diversión. Es momento de que tu vida tenga un poco de acción.

(Enlace)

El mensaje venía acompañado del enlace al sitio web en el que tanto insistía. Hice caso omiso y me dirigí a la cocina para preparar la cena. Sin embargo, antes de dar el siguiente paso, mi teléfono volvió a sonar. Esta vez, era mi padre.

—Dígame, señor Matías —respondí con tono burlón. Odiaba que lo llamara así.

—¡Génesis! Ya te dije que no me gusta que hables de esa manera. Soy tu padre.

—Ja, ja… Padre, no entiendo por qué no te acostumbras.

—Nunca me acostumbraré. Ahora ven a la casa, quiero hablar contigo sobre tu nuevo nombramiento.

Eso sí era importante para mí.

—Estaré en cinco minutos.

Mi padre me nombraría vicepresidenta de la compañía. Me había esforzado durante años para lograrlo, y al fin había llegado el momento.

—Tu madre quiere que cenes con nosotros —soltó de pronto.

Sabía que esa invitación no era para pasar tiempo conmigo. Tal vez mi padre sí quería, pero mi madre… lo dudaba. Seguramente quería alardear sobre la boda de mi hermana.

—Si digo que estoy enferma, ¿aceptarías dejar la cena para otro día?

—¡Génesis! No empieces.

—Está bien, papá. Llegaré en diez minutos.

Me quité el short y me puse un chándal. Crucé el jardín y llegué a la casa, donde mis padres ya me esperaban en el comedor.

—Buenas noches —saludé. Primero besé a mi padre en la mejilla y luego a mi madre.

—¡Sirvan la cena, por favor! —ordenó mi madre.

La servidumbre obedeció y colocó los platos frente a nosotros. Me sentía incómoda. Nunca me gustó que alguien hiciera algo que yo misma podía hacer, pero mi madre estaba acostumbrada a ser servida.

—Como ambos saben, Dafne va a casarse y vendrá a la ciudad para celebrar su compromiso —anunció.

Ella y yo nunca tuvimos una buena relación. Samanta Woods siempre quiso que sus dos hijas se dedicaran al modelaje, pero yo nunca quise seguir ese camino. Desde la adolescencia, se volcó completamente en mi hermana y su carrera.

—He decidido organizar el evento para dentro de una semana.

—No puedes hacer eso —reclamé—. En una semana, mi padre me dará la vicepresidencia y tendremos un evento para la ocasión.

—Pero el compromiso de tu hermana es más importante en este momento. Revistas, periódicos, programas de televisión, redes sociales… Todos están interesados en la boda de Dafne. Una vicepresidencia no llama la atención de nadie.

CAPÍTULO 02 1

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