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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 871

El plan original de Marisa era forjar alianzas con los Maldonado, pero Renata había ofendido a Nerea y, por extensión, se ganó el desprecio de esa familia.

No tuvo más remedio que descartar a los Maldonado.

Por suerte, tenía un as bajo la manga: la alianza con Grupo Rojas.

Pero ahora, este proyecto, que ya estaba prácticamente cerrado, también se desmoronaba por culpa de Renata.

Si no fuera su propia hija, Marisa creería que era una saboteadora enviada por sus rivales para destruirla.

Marisa se frotó las sienes, exhausta. —Averigua en qué hospital está internada la abuela de la familia Rojas.

Tenía que llevar a Renata y disculparse en persona.

Había invertido demasiada sangre, sudor y lágrimas en ese trato como para dejarlo ir sin pelear. Marisa no estaba dispuesta a rendirse.

Quería luchar un poco más.

Aunque el proyecto estuviera muerto, al menos debía tratar de calmar las aguas con la familia Rojas.

Si lo dejaba pasar, esa familia no se quedaría de brazos cruzados.

Después de todo, fue Renata quien empezó, robándoles la joya que ellas querían y humillándolas con su dinero.

Si no controlaba la situación de inmediato, las repercusiones destruirían la imagen del conglomerado.

Para cuando la empresa sufriera el golpe en el mercado y las acciones se evaporaran, sin el proyecto que la respaldara, su puesto estaría pendiendo de un hilo.

La secretaria averiguó rápidamente la ubicación de las dos señoras.

Marisa llamó a Renata y le ordenó que fuera de inmediato al hospital.

¡No fue hasta que llegó a la puerta de la habitación que Renata se enteró de que su madre la había arrastrado ahí para humillarse!

El problema era que Renata no le había confesado a Marisa que las ancianas eran las abuelas de Nerea.

¡Tenía demasiado miedo de la furia de su madre!

Ahora, el alma se le cayó a los pies.

Kevin observó a Marisa y a Renata con el ceño fruncido. —Largo. No son bienvenidas aquí —ordenó con voz cortante.

Pero Marisa estaba dispuesta a todo.

Tragándose su orgullo, habló: —Señor Rojas, Renata fue una insensata, no supo respetar a sus mayores. La traje para que se disculpe formalmente. Les ruego a las señoras que perdonen la imprudencia de su juventud.

Doña Salomé soltó una carcajada burlona. —¿Imprudencia de la juventud?

Capítulo 871 1

Capítulo 871 2

Capítulo 871 3

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