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Mi ex esposo no me suelta romance Capítulo 90

Dolores seguía sin ponerle buena cara.

En su opinión, si no fuera por Catalina, nada de esto habría pasado.

Todo era culpa de ella.

Que hubiera solucionado el problema era simplemente lo que debía hacer.

Con voz ronca, Yolanda tomó la mano de Catalina:

—Catalina, ¿qué pasó realmente? ¿Sufriste un secuestro?

—¿Por qué nunca me lo mencionaste?

—Un asunto tan grande y lo resolviste sola.

—Si no hubiera sido por esto, jamás me habría enterado.

Catalina respiró hondo y sintió un nudo en la garganta.

Solo Yolanda se preocupaba por ella.

Toda la tristeza de aquella noche se desbordó de repente.

Había pasado tantas noches pensando en el secuestro sin derramar una lágrima, pero frente a Yolanda no pudo contenerse.

Con la voz entrecortada, dijo:

—Abuela, perdón.

—No quise preocuparte, por eso no te lo conté.

—Además, volví sana y salva, ¿no?

Yolanda le secó las lágrimas de las mejillas:

—Menos mal que alguien te rescató.

—¿Quién fue? Tenemos que agradecérselo como se debe.

Catalina negó con la cabeza:

—No lo sé.

Si lo supiera, no haría falta que su abuela se lo pidiera; ella misma iría a dar las gracias.

Pero no recordaba nada de la persona que la salvó.

Ya estaba inconsciente cuando la rescató, y quien lo hizo no dejó ningún rastro.

A veces Catalina pensaba si no habría sido algún tipo de ángel que la ayudó, alguien enviado para salvarla en medio de un lugar tan desolado.

Yolanda suspiró:

—Qué lástima.

—Espero que esa buena persona tenga una vida bendecida.

Catalina asintió.

Pero Dolores, desde un lado, intervino con frialdad:

—Catalina, ya viste a tu abuela.

—Está bien, vete.

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