Entrar Via

Mi ex esposo no me suelta romance Capítulo 428

Catalina tomó la caja de manos de Leo y la guardó en su bolso.

Tomó la chaqueta que estaba a un lado:

—Ya que sigues sin querer decir nada, me voy.

—Algún día descubriré la verdad.

—Leo, ¿no te das cuenta de que ya no puedes ocultarla?

Pero Leo le sujetó la muñeca.

Él seguía sin hablar.

Sentado en el sofá, levantó la cabeza para mirarla.

Catalina, sin saber por qué, creyó ver en sus ojos una súplica para que se quedara.

Pero enseguida descartó esa idea.

Eran solo unos ojos tan bonitos que engañaban con facilidad.

En realidad, él no sentía nada.

Era ella quien imaginaba demasiado.

—¿Algo más? —preguntó Catalina, mirando su mano que aún no la soltaba.

Leo solo la sostenía, sin decir nada.

Simplemente, cuando ella iba a irse, la retuvo por instinto.

Esa casa llevaba mucho tiempo sin su presencia.

Todo parecía vacío.

Tan silencioso que parecía que ya no quedaba vida en el mundo.

Leo siempre se había quejado de que Catalina hablaba demasiado.

Pero desde que ella no estaba, el silencio se había vuelto aún más ruidoso.

Estaba lleno de ecos de su voz.

Leo bajó la cabeza:

—No has estado comiendo bien estos días, ¿verdad?

Catalina no respondió, pero sintió una opresión.

Esa repentina preocupación de Leo solo la hacía sentir peor.

Pasó otro largo silencio.

Entonces Leo habló con voz ronca:

—Tienes que comer bien.

Sus dedos podían rodear fácilmente su muñeca.

Podía sentir el hueso que sobresalía por lo delgada que estaba.

También podía sentir los latidos de su pulso.

Leo la apretó cada vez más fuerte.

Luego se levantó y la llevó hacia la salida.

Catalina no sabía qué iba a hacer.

Lo siguió y preguntó:

—¿Adónde me llevas?

La voz de Leo sonó grave y fría:

—¿No quieres saber la verdad?

Catalina frunció el ceño:

—¿Qué?

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi ex esposo no me suelta