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Mi ex esposo no me suelta romance Capítulo 378

Dentro de la habitación, Catalina soltó su mano y lo miró con terquedad.

Leo sonrió por la ira:

—¿Tienes que saberlo de verdad?

—Sí —respondió ella.

Al pensar en Liliana, se le enrojecieron los ojos.

Ver a Catalina así le hizo sentir muy mal a Leo.

Su tono se volvió más firme:

—Ya te dije todo lo que tenías que saber.

—Es exactamente lo que entendiste, no hay otra razón.

—¿Todo lo que tenía que saber? —Catalina sintió que se le hacía un nudo en la garganta y la voz se le quebró.

—Entonces hay cosas que no debía decirme.

Leo respiró hondo, puso ambas manos sobre los hombros de Catalina y la atrajo hacia sí:

—Eso ya pasó.

—¿Por qué tienes que saberlo? ¿No puedes simplemente olvidarlo?

Catalina, desde que se enteró de lo de Liliana, estaba agotada física y mentalmente.

Ya no tenía fuerzas para resistirse a él.

Recordó la escena de cuando entró y vio a Leo y Laura juntos.

Sabía que habían hecho algo.

Los ojos de Catalina se llenaron de lágrimas, que rodaron lentamente por sus mejillas.

Leo la miró y le secó suavemente las lágrimas.

—Lo de Liliana ya pasó —dijo Leo, mientras la envolvía con sus brazos y la apretaba contra su pecho.

Su mano cálida descansó sobre su espalda.

—Cati, todavía estoy aquí contigo.

Esa última frase la dijo con una ternura y suavidad reconfortantes, en una voz grave que transmitía calma.

—¿Pasó? Mi mejor amiga murió, ¡y yo ni siquiera lo recuerdo!

—Siempre pensé que estaba viva, que aunque ya no jugáramos juntas, ¡seguía viva!

La emoción que había estado reprimiendo todo el día estalló.

Catalina ya no pudo soportarlo más y rompió a llorar desconsoladamente:

—¡Eso no puede pasar así!

Su cuerpo temblaba, su voz se ahogaba en sollozos.

Parecía frágil, destrozada.

Leo la abrazó cada vez más fuerte.

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