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Mi ex esposo no me suelta romance Capítulo 324

Laura señaló a Catalina:

—¿Entonces por eso no me contestabas? ¿Porque ella intentó suicidarse?

Catalina respondió con frialdad:

—No intenté suicidarme.

Laura gritó con los ojos enrojecidos:

—¡No finjas, Catalina! ¿Por qué no dejas en paz a Leo?

—Contigo no es feliz, ¡lo único que le das es sufrimiento!

—Solo le exiges cosas.

—Yo soy la que puede hacerlo feliz, ¿todavía no lo entiendes?

Desde que había llegado al hospital con Valeria, Catalina tenía un dolor punzante en la nuca y un zumbido constante en los oídos.

Con los gritos de Laura, se sintió aún peor.

La vista comenzó a nublársele.

—Mateo, llévatela —ordenó Leo por segunda vez.

Mateo se apresuró:

—Srta. Suárez, la llevo de vuelta.

—El Sr. Cantú tiene que ocuparse de algo.

Laura ni siquiera lo miró.

Clavó la mirada en Leo:

—No vas a titubear, ¿verdad?

—Te vas a divorciar de Catalina, ¿sí?

Leo apretó los labios y la miró fijamente:

—No voy a titubear.

Catalina lo escuchó con claridad.

La enfermera le limpió la sangre del cuello y comenzó a aplicar el medicamento.

Un dolor punzante se extendió desde la herida hasta el hombro, el brazo y el pecho.

Catalina apretó la mandíbula, con el sudor brotándole en la frente.

Al oír lo que quería, Laura dejó de prestarle atención a Catalina.

—Me voy primero, después tienes que venir a verme.

—Tengo que hablar contigo, es algo muy importante —dijo Laura, mirando fijamente a Leo.

Leo asintió.

Apenas lo hizo, Laura se giró hacia Carlos:

—No quiero estar con nadie más, Carlos, ¿puedes acompañarme?

Carlos estaba apoyado en silencio contra la esquina, con la frente pegada a la pared fría.

Los labios le temblaron:

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