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Mi ex esposo no me suelta romance Capítulo 271

—¿Qué? ¿Ni muerto piensas soltarme? Como quieras.

—Podemos morirnos juntos.

—Total, comparado con lo que yo tengo, tú tienes mucho más que perder.

Ella no salía perdiendo.

La voz de Leo sonó ronca:

—Te equivocas.

—Tú tienes mucho más que yo, ¿sabes?

Las últimas palabras se volvieron casi inaudibles.

Catalina pensó que solo estaba diciendo tonterías.

¿Qué tenía ella ahora?

Si quería que Luis operara a Yolanda, tenía que rogarle a doña Carla.

Si quería que Noelia llevara una vida normal, tampoco podía.

Ella tenía mucho menos que Leo.

Antonio ya no estaba en la cama.

Supuso que Leo había mandado que se lo llevaran.

Menos mal que le quedaba algo de cerebro.

Si ese niño hubiera estado allí, Catalina jamás habría subido a esa cama, ni muerta.

El hijo de su amante había vuelto a la familia con el apellido Cantú.

Ella podía fingir que no le importaba.

Después del divorcio, todo lo que llevara el apellido Cantú no tendría nada que ver con ella.

Pero dormir en la misma cama que el hijo de la amante de su esposo, eso jamás lo aceptaría.

Antes de meterse en la cama, Leo le hizo beber un vaso de agua caliente.

Había estado demasiado tiempo afuera, y tenía las manos y los pies helados.

El agua caliente le devolvió el calor al cuerpo.

Se metió en la cama.

El calor corporal de Leo llegaba desde el otro lado.

Así que se dio la vuelta, alejándose de él.

Cuando estuvo a punto de caerse del borde, una mano cálida la tomó de la muñeca y la jaló hacia él.

Luego, un cuerpo tibio la abrazó.

Catalina lo apartó enseguida.

No podía fingir ese tipo de escena con Leo.

—No te me acerques tanto —dijo con frialdad.

Leo no volvió a moverse.

***

Dos días después, Catalina fue a la Residencia Lago a ver a Noelia.

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