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Mi ex esposo no me suelta romance Capítulo 25

Doña Carla notó el tono de confrontación entre ambos.

Sabía que Leo era el mayor inversor de la compañía de baile.

Si Catalina había dejado el trabajo de repente, él debía saber el motivo.

—¿Qué está pasando exactamente?

Intervino Fabio:

—Cambió de trabajo.

Doña Carla frunció el ceño:

—¿A qué cambió?

Catalina explicó:

—Invertí en la compañía de baile de un amigo de antes, Pablo.

Doña Carla se quedó aún más desconcertada:

—¿Pablo? ¿Un hombre?

Catalina siempre había tenido límites claros.

Solía mantener distancia con los hombres.

Esa era la razón por la que doña Carla confiaba en que trabajara fuera.

Sabía cuánto le gustaba Leo a Catalina.

Pero ahora resultaba que estaba colaborando con un hombre.

—¿Y tu trabajo anterior?

Leo respondió:

—Abuela, no tienes por qué preocuparte por eso.

—Me despidieron —dijo Catalina.

En ese momento, apareció una figura en la entrada.

Era Laura.

Llevaba puesto un camisón de hospital, con una aguja de suero clavada en el dorso de la mano.

Su rostro estaba ligeramente pálido.

Asintió levemente hacia doña Carla:

—Disculpe, ando justa de tiempo, por eso entré a recoger a Antonio.

Al verla, doña Carla se quedó estupefacta:

—¡¿Eres tú?!

Su mente dio un vuelco y se sorprendió aún más.

¡Antonio era hijo de ella!

Doña Carla se enfureció al instante.

Arrojó los cubiertos.

Le temblaban las manos:

—¿¡Mandaste a tu hijo a mi casa a propósito!?

—¿¡Qué intenciones tienes!?

Hizo una pausa, y al pensar en algo, se enfureció aún más:

—¡Y encima enseñaste a tu hijo a llamar papá a Leo! ¡Qué asco!

Acto seguido, interrogó a Leo:

—¿¡Sabías que este niño es hijo de ella!?

Leo asintió con calma y la sostuvo del brazo:

—Abuela, no te alteres.

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