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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 678

Capítulo 678

Olivia estaba en esa situación.

Después de escuchar una descripción tan detallada, el doctor por fin recordó el caso; en toda su carrera no se había encontrado con muchos así.

-¿Usted es su...? -El doctor no la reconoció.

-Soy su... amiga. -Olivia ya no sabía cómo explicar su relación con él.

El doctor pareció entenderlo todo.

-¿Ya se casaron? -Pensó que, si después de varios años esa muchacha todavía lo saludaba con tanta gratitud por un paciente así, sin duda los dos se llevaban muy bien.

Olivia entendió entonces que el doctor la confundía con Anna. Era cosa del paso del tiempo, un médico podía conservar un recuerdo nítido de un paciente, pero, después de varios años, bien podía equivocarse con alguien cercano a él. Como impulsada por una fuerza extraña, no confirmó la confusión ni la negó; solo sonrió.

-Me da mucho gusto volver a verlo. Gracias por todo el esfuerzo que puso durante su tratamiento.

El doctor, sin embargo, respondió:

-No diga eso. Fue una lástima no haber podido salvarle las dos piernas. Usted es admirable; que siga a su lado, a pesar de su estado, merece respeto.

Olivia quedó petrificada. ¿Cómo que no habían podido salvarle las dos piernas? El doctor continuó:

-Además, solo soy cirujano; lo suyo...

-¡Olivia! -El doctor no había terminado de hablar cuando un grito cortó la conversación.

Ella volteó. Era Santiago, que acababa de llegar. Él se acercó de prisa y la charla con el doctor fue interrumpida.

-Buenas, doctor -lo saludó Santiago-. Soy Santiago, el primo de Olivia; la traje a hacerse un chequeo.

Ella sacudió la cabeza con fuerza y se aferró al brazo de su primo.

-No digas eso, me haces sentir fatal. Tú has sido muy bueno conmigo; eres una de las personas que mejor me han tratado en este mundo. ¿Cómo podría reprocharte algo? ¿De qué te disculpas?

Santiago sonrió apenas y le acarició el cabello.

-Ocultar la verdad también está mal. Olivia, sí te mentí. ¿Qué te dijo el doctor hace rato?

-Dime de una vez, ¿qué le pasó a Adrián? Nos prometió a mi abuelita y a mí que, en cuanto saliera del hospital, vendría a casa a comer la comida de la abuela; le encanta. Si no estuviera tan grave, no faltaría a su palabra.

En realidad, esas dudas siempre la habían acompañado, pero se aferraba a una ilusión; por eso prefería creer que él seguía vivo en alguna parte antes que volver a preguntar.

-Está bien, te lo voy a decir -dijo Santiago-. Adrián me pidió que te lo ocultara; tenía miedo de que sufrieras, de que te sintieras culpable.

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