Entrar Via

Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 611

Capftulo 611 Los abuelos siempre tienen esa obsesión de engordar a los nietos.

Adrián se frotó la mejilla contra la palma de la abuela;

se le humedecieron más los ojos y sus labios pálidos temblaron.

—Sí... —murmuró.

—Hazme caso —le pidió la abuela con solemnidad—.

Obedece al médico, obédece a Anna y obedéceme también.

—Ajá. —Adrián asintió.

Solo entonces la abuela se fue con Olivia. No supo si era su imaginación, pero en ese momento tanto la abuela como Anna se veían distintas.

En la mirada de la abuela había cierta determinación, y Anna... cuando se cruzaron un momento antes, a Olivia le pareció ver en su cara las huellas de un llanto reciente.

Al salir de la habitación, Olivia volteó a mirar y solo alcanzó a ver a Anna de espaldas, de pie frente a la cama de Adrián, de modo que ya ni siquiera alcanzaba a verlo a él.

—Abuelita —preguntó Olivia en el pasillo del hospital—.

¿Le dijiste algo a Anna?

La abuela asintió.

—Sí.

—¿Qué?—Olivia se mostró algo inquieta—. ¿Fue sobre las heridas de Adrián? ¿Son graves?

Si no, ¿por qué iba a llorar Anna?

—Está bien, ya salió de terapia intensiva, lo que significa que va mejorando, y seguro que va a seguir mejorando cada día. ¿No fue lo mismo que dijo el médico? —respondió la abuela.

Tenía razón. Ya se lo había preguntado al médico...

—Abuelita, ¿en serio piensas cocinarle algo y mandárselo a Adrián?

doctorado, ¿para cocinar van a tener que montar un congreso? —Se rio la abuela de los dos.

Lorena y Santiago no pudieron contener la risa. EI ambiente de Año Nuevo en la familia Muñoz era muy festivo.

Olivia también rio todo el tiempo con su familia, compartió la alegría, trasnochó con ellos y todos vieron juntos una transmisión de Año Nuevo.

En esa casa seguía siendo la más pequeña, así que la abuela, Lorena y Santiago le dieron un sobre.

—Bueno, quedarse despiertos en Nochevieja es cosa de adultos; los niños que ya recibieron su sobre, a dormir a sus cuartos —dijo la abuela entre risas.

Olivia pensó que la abuela seguramente se había dado cuenta de que ella sonreía a la fuerza.

También tenía regalos preparados para sus tres familiares, todos elegidos con esmero. Después de entregarlos, hizo caso del consejo de la abuela y subió a su cuarto.

Las voces de abajo y las canciones del televisor se volvieron de pronto lejanas, como separadas por una espesa cortina de niebla.

A medida que su mundo se aquietaba, su ánimo también se desplomaba; toda la euforia y el entusiasmo fingidos se desvanecieron. Acostada en la cama, quedó con la mente en blanco; solo sentía un peso en el pecho que no la dejaba en paz.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)