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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 589

Capítulo 589 Linnette se tragó la rabia y se metió a internet con ganas de ver hasta dónde había llegado todo el asunto.

Lo que encontró fue el comunicado de Julián.

Mientras leía cada una de sus palabras, las lágrimas le caían a mares.

"¿Por qué sigue tan ciego, tan hipnotizado? ¡Si ya terminaron! ¡Y aun así sale a declararle lealtad de esa manera! ¿Ella le va a hacer caso? ¿Vale la pena? ¿No le da vergüenza?", se preguntó ella.

Los padres de Linnette, al verla llorar así, quedaron desconcertados. ¿Qué habría visto?

Se acercaron a mirar su celular y se encontraron con lo que Julián había publicado y, además, con una avalancha aún más feroz de ataques contra su hija en la red.

A Genaro se le subió la sangre a la cabeza.

-Ese mocoso en serio no tiene remedio. ¡Y todavía pensaba unir nuestras familias! Ni siquiera somos familia y ya sale con esta ingratitud. ¿Cómo va uno a confiar en él más adelante?

-¡Solo lo engañó esa mujer! -le respondió Linnette a su padre, entre lágrimas.

-¡Parece que estás mal de la cabeza! -Genaro estaba fuera de sí. Entonces se volvió hacia su esposa -. ¡Habla con ella!

A Margarita tampoco le gustaba ver así de afligida a su hija, así que le dijo:

-Hija, parece que estás cegada por amor, ¿no? Ese muchacho es tan desalmado y desleal, ¿cómo puede merecer tu cariño? ¿Qué es lo que te gusta tanto de él?

-¿Querer a alguien por una razón sigue siendo querer? -Lo único que Linnette sabía era que, desde niña, los mayores de la casa se entretenían diciendo que ella y Julián estaban comprometidos desde la cuna, que eran la pareja perfecta. ¿Qué pasaba ahora?

¿Ya no contaba?

-¡Y todavía tienes el descaro de llorar! ¿Sabes lo que estás haciendo? Es como si le rogaras a un hombre que te mirara delante de medio mundo. ¿Cómo una hija de los Aguilar llegó a esto? Si quisieras casarte, con solo decir una palabra se formaría una fila hasta el fin del mundo. ¿Y vas a humillarte así rogándole a un hombre? -Margarita estaba furiosa.

-¡No le rogué! Solo me gusta. ¿Qué tiene de malo?

Tampoco me arrodillé por quererlo. Lo que hice ahora fue, delante de todo el país, ponerme de tú a tú con él y decirle que lo quiero. ¿Qué tiene de malo? ¿No es lo que ustedes querían? ¿No fue siempre su deseo que me casara con él? Ahora que el escándalo se hizo grande y los avergoncé, otra vez resulta que la culpa es mía. -Linnette se desahogó; luego tomó el celular y se puso a teclear otra vez.

-¿Qué más estás escribiendo? ¡No hagas locuras! - Margarita quiso quitarle el celular.

Linnette no le hizo çaso; abrazó el celular, corrió de vuelta a su cuarto y cerró la puerta con llave.

Margarita se desesperó. Temiendo que dijera más disparates, lo único que pudo hacer fue estar pendiente de su celular y quedarse vigilando la cuenta de Linnette.

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