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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 587

Capítulo 587 Esta vez, tal como Julián había dicho, ya no había vuelta atrás.

Tanto Linnette como sus padres estaban pálidos.

-Vamos -dijo Genaro. Si los Salazar no querían ayudarlos, no les quedaba más que volver a casa y buscar otra estrategia.

Margarita, conteniendo el enojo, salió detrás de él.

Pero Linnette no se resignaba. Con los ojos llenos de lágrimas, fulminó a Julián con la mirada.

-¿No la odiabas? ¿No te lastimó? ¿Por qué? ¿Por qué no me ayudaste? ¡Teníamos intereses en común! Si te vengabas de ella, también me ayudabas a mí.

-¿Cuándo dije que la odiaba? -Julián tenía la mirada nublada.

-¡Lo dijiste! ¡Cuando acababas de volver! ¡Ni siquiera dejabas que nadie mencionara su nombre! ¡Quien lo mencionara desataba tu furia! ¡Mandabas a todos al diablo! ¡Decías que no querías volver a escuchar ese nombre! -Linnette le echó en cara, palabra pог palabra, todo lo que él había hecho, como una acusación.

Y precisamente porque ella lo había visto en aquel estado de furia, creía tener alguna esperanza. Por supuesto, Julián recordaba todo eso que ella decía.

Recordaba todo lo que había entregado por amor y lo mucho que había enloquecido por él.

Solo que, al escucharlo de boca de Linnette, hasta él mismo se rio con los ojos llorosos.

-¿A eso le llamas odio? Si esto es odio, entonces sí, la odié.

-¿Entonces qué? ¿Por qué insistes en defender a alguien que odias? -Linnette lo interpeló a gritos, mientras las lágrimas caían a borbotones.

Julián también tenía la mirada algo perdida.

-¡Porque la amo! ¿Por qué habría odio? La odio porque la amo; enloquecí porque la amo y no puedo tenerla.

-¡Despierta de una vez! ¡Yo soy la que más te ama! i Yo también enloquecí por ti! Te amo, te odio y, al final, aun así no soy capaz de dejarte ir; me tratas así y aun así te amo.

Linnette salió corriendo entre lágrimas.

Julián volvió a su habitación y revisó el celular. Por culpa del algoritmo, lo último que había estado viendo era el caso de "El Vuelo del Fénix", así que en su celular, por toda la red, no había más que ese tema por todas partes.

Para entonces, la opinión pública ya se había inclinado casi totalmente del lado de Olivia. Aquella Ilamada que él había hecho antes parecía un chiste.

Así era. Ella no necesitaba que él diera la cara; ella sola podía revertir la opinión pública.

Solo que, en realidad, él sí había pensado dar la cara para hablar en su favor; ahora se daba cuenta de que ya era tarde.

Parecía que siempre llegaba un paso tarde. En aquellos años, cuando todavía estaban en la escuela, quiso declararle su amor, pero supo que ella ya tenía a alguien que le gustaba. Después, sin resignarse, quiso intentarlo. ¿Y si la declaración salía bien?

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