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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 577

Capítulo 577 Olivia se encontró con Adrián y Anna en el hospital.

Ya era de mañana. Esta vez el malestar de Mercedes estaba controlado; tras pasarle suero por la noche y mantenerla en observación unas horas, su estado se estabilizó, así que a la mañana siguiente se preparaban para volver a casa a descansar.

Fue así como, en el estacionamiento, se cruzaron con Adrián y Anna bajándose de un auto.

Los dos vehículos estaban estacionados uno al lado del otro, era imposible no verlos.

Ambos llevaban gorros gruesos y cubrebocas, envueltos en largos abrigos de plumas.

Olívia hizo memoria; le pareció que era la primera vez que lo veía con un abrigo de ese estilo. Siempre tan pulcro y formal hasta el último detalle, ¿no se quejaba antes de que esos abrigos eran abultados e informales?

Como no había forma de evadirlos, Adrián los saludó:

a la abuela, a Lorena y a Santiago. Y, por supuesto, al final también a Olivia. Luego les preguntó qué los traía por ahí.

-Nada importante. -Santiago apuró a Mercedes para que subiera al auto, hacía frío, y luego le dijo a Adrián -: Le agradecemos su preocupación, señor Vargas.

Llevamos a la abuela, así que nos retiramos.

El tono fue del todo cortés, y por lo mismo resultó especialmente indiferente y ajeno.

Aun así, la abuela preguntó desde el auto:

-¿Y tú por qué viniste? ¿Te duele algo?

-Ah, no soy yo. -Adrián se apresuró a aclarar-. Es...

Anna, se resfrió.

-Hace frío, hay que abrigarse bien -le recomendó Mercedes.

-Lo sé. Gracias, abuelita. -Al decirlo, a Adrián se le volvieron a enrojecer los ojos, y se bajó un poco el gorro para disimular.

¿Qué más quedaba por decir? Las miradas de Mercedes y de Santiago se detuvieron un instante en la imagen de Anna que se aferraba al brazo de Adrián con las dos manos. Después de eso un "suban al auto" fue todo lo que se escuchó.

Olivia subió al final. Cuando estaba por entrar, Anna la volvió a llamar.

Ella se dio la vuelta, pero Anna ya no dijo nada; solo le sonrió y luego comentó:

-Hace frío, no te vayas a enfermar como yo.

Olivia también sonrió.

Pero, en fin, ya pasó.

Con el encuentro de esa mañana, Lorena se sintió incómoda, y ya en el auto dijo:

-Y eso que después de aquellas noches en vela cuidando a Oli, yo pensaba que este sujeto todavía tenía algo de bueno. Viendo lo de hoy, sigue siendo igual de miserable. ¿Tan apurado estaba? ¿Por qué delante de nosotros van tomados del brazo y no la suelta ni un segundo?

-Así son las cosas -agregó Santiago-. ¿Cuánto hace que se divorció? Y ya tiene novia. Una persona así, ¿qué tiene de rescatable?

A Mercedes le dolía escuchar todo eso; se le pusieron los ojos rojos. Ella en serio había querido a Adrián.

-Lorena, Santiago. -Olivia se aferró al brazo de Mercedes, temiendo que se entristeciera; mejor no volver a hablar de quien se había quedado en el pasado-. Lo que él haga o deje de hacer ya no tiene que ver con nosotros.

Lorena asintió.

-Tienes toda la razón. Total, a nosotros ya no debe importarnos ese hombre. ¡A partir de hoy, cierro ese capítulo de dolor! Ahora solo voy a desgastar mi alma y mis preocupaciones por la gente de nuestra propia sangre...

-Mamá, ya. -Santiago se agarró la cabeza, exasperado. Su madre llevaba un tiempo metida hasta el cuello en su drama de telenovela, convencida de que tenía un hijo perdido vagando por el mundo.

Al escucharlo, Olivia y la abuela no pudieron evitar reírse otra vez.

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